Vídeo interactivo: tú eliges cómo avanza la trama

24 octubre 2009

Este film experimental producido en el Reino Unido permite al usuario elegir distintas alternativas en el desarrollo de la acción y finales diferentes en función de las decisiones. La filmación con el estilo del punto de vista de la cámara le da agilidad y dinamismo. Sin embargo, ¿crees que a la audiencia le gusta interactuar con las tramas de ficción? El desarrollo de la ficción interactiva  desde mediados de los años 70 muestra que los usuarios desean interactuar con videojuegos y tramas populares, pero se muestran reacios a estas iniciativas en series y largometrajes.

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Calidad y diversidad en la programación televisiva

18 abril 2009

La calidad en televisión es un concepto muy amplio, heterogéneo y lo suficientemente genérico como para abarcar numerosas propuestas. La noción de calidad se presta a valoraciones subjetivas y a disparidad de criterios profesionales y técnicos, por lo que la unanimidad resulta difícil. La mayoría de los estudios sobre calidad cuentan con una nota en común: el sistema televisivo debe ofrecer una amplia variedad de programas, que sustente la diversidad en cuanto a géneros, contenidos, estilos, pluralidad de opiniones y puntos de vista. La diversidad no es un criterio tan subjetivo como otros, y resulta posible definirla con mayor precisión. Aunque los primeros estudios acerca de la diversidad en la programación datan de los años setenta, hasta los noventa no existe un análisis sistemático al respecto.

quality-tvLitman concibe la diversidad como producto de los factores económicos, mediante la relación entre la oferta y la demanda. Según este autor, si las televisiones promueven la diversidad desde la oferta, sin tener en cuenta la demanda del público, la diversidad en la programación disminuirá a medio plazo. Litman menciona varios elementos que influyen en la calidad de la oferta:
-Las posibilidades de la tecnología que permite crear canales adicionales.
-La convergencia entre distintas tecnologías.
-La liberación del marco jurídico y político, que aumenta las licencias para nuevos canales.
-El coste de producción de los programas, que repercute en la calidad.
-La competencia y la entrada de distintos actores en el sistema televisivo: un alto grado de competencia puede favorecer la homogeneización de los contenidos.
-La concentración de la propiedad puede ser otro factor que reduzca la diversidad.

Un equipo de investigación liderado por la empresa nacional de televisión pública japonesa (NHK) realizó un análisis comparativo de la oferta de las televisiones en cinco países. Este estudio establece el grado de diversidad más alto en Gran Bretaña, seguida por Suecia, Japón y Canadá, y Estados Unidos con el grado inferior. Este análisis señala que la frecuencia del género dramático actúa como contrapeso de la diversidad; donde el género dramático es más escaso, como Inglaterra y Japón, la diversidad es alta; en Estados Unidos, donde su frecuencia es mayor, la diversidad disminuye. En general se encontró menos diversidad en los horarios de mayor audiencia, salvo en Suecia, donde no existen diferencias significativas entre los horarios estelares y los del resto del día.

la-dos-noticias La televisión es un fenómeno global en su producción, intercambio  y consumo. Hujanen plantea la hipótesis de que la televisión europea se está “americanizando”, como resultado de un incremento en la comercialización y en la competencia, y la adopción de prácticas características del modelo norteamericano. El valor básico de la programación europea, de acuerdo con Hunajen, se formula en el eslogan “algo para cada uno”, que puede interpretarse como la expresión del pluralismo. En términos de identidad cultural, algunos géneros tienen un valor más específico. Las series de ficción construyen un mundo que se ajusta a determinadas situaciones sociales y reflejan la identidad del país, de forma que la audiencia pueda sintonizar. En los informativos, las diferencias entre las culturas nacionales son más acentuadas.
La situación en otros sistemas televisivos, como en la mayoría de América Latina, es bien distinta. De acuerdo con el estudio de Lozano sobre el sistema televisivo en México, se observa que las importaciones de programas proceden casi exclusivamente de Estados Unidos. La investigación de flujos de programación realizada por Lozano, muestra que los macrogéneros ficción e información conforman frecuentemente más del 50 por ciento de la oferta televisiva, con énfasis del primero en las horas de mayor audiencia. En la televisión en abierto, destaca la mayor presencia de contenido de entretenimiento estadounidense sobre el resto de formatos, de modo especial en los largometrajes.

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Aunque la diversidad por sí sola no asegura la calidad, sí permite la variedad en el conjunto de la oferta televisiva. Por ello, los estándares de calidad según la diversidad en la programación televisiva pueden valorarse según los siguientes parámetros: el número de géneros distintos que se ofertan, el número de programas disponibles, las alternativas en una misma franja horaria, el impacto de un nuevo programa, el contraste entre la programación horizontal y vertical, y los valores culturales presentes en cada género.


De la TV a la Historia (y viceversa)

11 marzo 2009

José Carlos Rueda Laffond, Carlota Coronado Ruiz y Raquel Sánchez García son profesores de la Universidad Complutense de Madrid, e investigadores en el Proyecto “La mirada televisiva, 1977-2009”, financiado por esta Universidad y la Comunidad Autónoma de Madrid. En la actualidad están desarrollando una investigación sobre la representación histórica en televisión. Esta reflexión forma parte de esa línea de investigación .

En España, las producciones históricas más reconocibles como tales –es decir, los documentales de montaje de corte divulgativo- suelen mimetizarse en las parrillas televisivas generalistas, alejándose del prime-time y de las horas de saturación publicitaria. En la actualidad, por ejemplo, el reino del documental pedagógico –La 2- emite productos de estas características los domingos en la sobremesa. Su cuota de pantalla es irrisoria, pero su mera presencia ayuda a fundamentar la identidad referencial de la cadena como servicio público, o sea, como plataforma cultural legitimada. Pero también existen excepciones. La serie de Elías Andrés y Victoria Prego, La Transición fue inicialmente emitida, casi a hurtadillas, en las noches de domingo del somnoliento mes de agosto de 1995.

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Sin embargo, este producto gozó de audiencias elevadas. En otros casos se han producido dinámicas de arrastre, como consecuencia de fórmulas probadas de éxito. La serie de Boca Boca Los 80, emitida por Telecinco en 2004, trabajó variantes alternativas a Cuéntame cómo pasó, del Grupo Ganga. Y ésta, a su vez, se inspiraba en una de las realizaciones pioneras en tratar la memoria nostálgica de la generación del baby boom (la norteamericana The Wonder Years). El formato asumido en Los 80 era equiparable al de Cuéntame, al igual que muchos de sus estándares de producción. La clave consistía en trasladar al escenario de la movida madrileña una red de puntos de fijación que los Alcántara personificaban entre los felices sesenta y los dubitativos setenta. Sin embargo, la apuesta de Telecinco fracasó. Cuéntame ha conseguido, en cambio, llegar hasta el año 1977, un período histórico luminoso, aunque aquella fecha –la de los Pactos de la Moncloa- fuese también la de una durísima crisis económica y social. Este es el mismo año elegido para situar las tramas de La chica de ayer, que emitirá Antena 3, con una focalización más interesada por el thriller policial que por la crónica costumbrista de barrio. Esta producción bebe en la exitosa Life on Mars británica, que, a su vez, va a dejar de emitirse en su versión adaptada por la cadena estadounidense ABC (en este caso, los derechos de emisión para España los posee Cuatro), a la vista de sus malos resultados de audiencia.

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Una de las series que más insistentemente ha evocado, desde la intemporalidad, el paso del tiempo y la omnipresencia cultural de la televisión (Los Simpson, claro) mantiene unos índices de aceptación media sorprendentes. Y ello, a pesar de la reemisión de sus temporadas en España durante años y años. En una ocasión, Marge preguntó a Homer qué le había hecho al coche, que antes funcionaba. “¡Antes! ¡Antes! ¡Vives en el pasado, Marge!” fue su airada respuesta. El share diario de Los Simpson roza al de Amar en tiempo revueltos, la telenovela-río de TVE1 que se basa en vivir del pasado, proponiendo una recreación a pequeña escala de la vida cotidiana en ese franquismo de transición que fueron los años cincuenta. También bebiendo del pasado, la acumulación nostálgica propuesta por TVE1 en la primera emisión de Los mejores años obtuvo un share del 19´3, y una audiencia de casi tres millones y medio de espectadores, siendo el espacio más visto en su jornada de estreno.

El sistema televisivo permite que los programas de ambientación histórica se sitúen en una bisectriz que, como señala Robin Nelson, oscila entre lo local, lo regional, lo nacional y lo global. El pulgar del televidente –o sea, que vaya hacia arriba o hacia abajo- es parte crucial en este mercado de localismos e intercambios televisivos. Otra cosa es prever cuál será la dirección del dedo en el mando a distancia. Cualquier ejercicio de prospectiva está dominado por variables a veces imponderables, como son el acierto temático, la conveniente adecuación de los códigos estilísticos y semánticos, la eficacia actoral, el combinado entre asimilación y originalidad, o la capacidad ofensiva/defensiva frente a la competencia. A todo ello hay que añadir cuál es el clima hegemónico reinante en los mapas de significación que manejan los espectadores.


Violencia en TV: más allá de los tópicos

5 febrero 2009

“¿Qué pensáis de la violencia en televisión? ¿Hay poca o mucha violencia? ¿Dónde aparece sobre todo? ¿Qué efectos tiene?” Un equipo de investigadores de la Universidad Complutense ha analizado cómo reciben los espectadores la violencia emitida por televisión, cómo la interpretan y qué efectos emocionales les produce cuando la ven.

Los expertos trabajaron con dos tandas de ocho grupos de discusión. En los primeros, los espectadores no habían visto ninguna escena de violencia. Fue una conversación suscitada en torno a varias preguntas para calibrar sus impresiones. Hablaron de todo tipo de programas para que dijeran si había violencia en los informativos, en programas de humor, en películas, etc.

Concepción Fernández Villanueva acaba de publicar “Los espectadores ante la violencia televisiva: funciones, efectos e interpretaciones situadas”. La responsable del estudio es directora del Departamento de Psicología Social de la Universidad Complutense de Madrid. Esta investigadora cuenta con un amplio currículum, con investigaciones centradas en el ámbito de la violencia en general y, en particular, en violencia juvenil y violencia de género. El equipo de investigación que ha elaborado este trabajo lo integran también Juan Carlos Revilla, Roberto Domínguez Bilbao y Andrés Almagro.

Fernández Villanueva explica que diferenciaron entre menores de 25 años y mayores de 40 que tuviesen hijos, “porque pensamos que la recepción de violencia tiene mucho que ver si tienes hijos por la cuestión de la protección de la infancia. En la segunda tanda, los espectadores habían visto antes escenas de violencia grave y leve, y luego se hicieron los grupos. Esa fue la fuente de la investigación, mediante un análisis de contenido y de discurso de sus aportaciones”.

La valoración del espectador depende del contexto social, con quién vea la televisión, con quién la comente, etc. Por eso, aclara Villanueva, “hemos huido de una conclusión condenatoria o absolutoria, porque hay una enorme variabilidad acerca de los posibles efectos de la violencia en los distintos tipos de programa. En los informativos es muy diferente de la ficción. La violencia se ve bajo la modalidad de “realidad”, con frecuencia está deslegitimada y esa legitimación se ve muy claramente, mientras que en las películas no se ve de modo tan claro”.

La directora de la investigación sostiene que los espectadores son muy sutiles, y además de escenas explícitas de violencia física o de insultos, captan actos de racismo, discriminación o sexismo: “Hay sensibilidad hacia la violencia más sutil, aunque está mediatizada por las propias características de cada individuo y su entorno. Por ejemplo, las mujeres tienen una posición distinta hacia los actos de violencia de género… Los jóvenes suelen ser bastante sensibles hacia la violencia contra los animales, porque tienen una mayor conciencia ecológica”.

La violencia en TV está fuertemente masculinizada, no sólo en cuanto a agresores (en más del 75% de los actos, el agresor es hombre), sino también entre las víctimas (casi el 70%). Las mujeres reciben más violencia física de la que causan como agresoras, y en contraste, los hombres reciben mayor violencia social que la que ejercen como agresores. Abundan los casos de violencia masculina en grupo.

El estudio cuantitativo se basa en un análisis de contenido de 180 horas de grabación aleatoria de programas de las cadenas nacionales y algunas autonómicas en 2000, 2005 y 2007. Los resultados reflejan que la alta tasa de actos de violencia que se emiten va en aumento a lo largo de los años. “Esta alta tasa de violencia, aclara Villanueva, no es el resultado más importante, comparado con los datos sobre consecuencias y sobre legitimación y deslegitimación. Sólo el 23,5% de los agresores reciben consecuencias claramente negativas por su acción; y el resto, o bien consigue algo positivo o, al menos, ninguna sanción o castigo. De este modo, la violencia aparece como “funcional” para el que la realiza. La legitimación es muy alta (alrededor del 40%), pero también es muy alta la presentación de violencia como deslegitimada (más o menos otro 40%) que se presenta como indeseable. Y, sobre todo, la cantidad de actos parcialmente legitimados y deslegitimados. Ahí reside la importancia de las interpretaciones de los espectadores”.

La violencia en TV puede aparecer legitimada o embellecida. Los expertos consideran que la legitimación es un elemento mucho más importante que la cantidad de violencia. “Es precisamente en la legitimación donde reside la fuerza más importante, porque facilita que los espectadores se identifiquen con ese tipo de violencia que se legitima, tanto para bien como para mal”, –explica Villanueva-, “porque la violencia que aparece deslegitimada y sancionada, que es mucha, también tiene el efecto contrario. La violencia deslegitimada en principio no tiene por qué imitarse, sino que más bien tiene el efecto positivo de que los espectadores reflexionen y se alejen de la posibilidad de cometer ese tipo de violencia”.

Concepción Fernández Villanueva

Concepción Fernández Villanueva

A los productores y programadores de televisión, Fernández Villanueva les recomienda que intenten explicar por qué se producen los actos de violencia. “Se da demasiada importancia a la repetición de escenas que muestran y probablemente habría que mostrar menos y explicar más. Y ser claros en cuanto a la legitimación. No es tan importante la cantidad de violencia como la forma en que se muestra. Hemos visto en nuestras investigaciones que mostrar la violencia en televisión puede tener también una función de sensibilización hacia los demás, lo que se puede llamar la identificación con el “sufrimiento distante”. No se trata de mostrarla como un espectáculo sino aportar el contexto, el por qué se produce y añadir todos los factores explicativos. El espectador se protege de los efectos emocionales inmediatos, que son sin duda desagradables, pero no por ello se elimina su posible efecto positivo, porque esos sentimientos pueden ser la base de que surjan reflexiones sobre lo que se puede hacer para evitar la violencia”.


El éxito de la ficción histórica

29 enero 2009
"48 horas" serie sobre el asesinato del concejal del PP Miguel Ángel Blanco

"48 horas" serie sobre el asesinato del concejal del PP Miguel Ángel Blanco

La ficción histórica es un género que funciona, de acuerdo con Mar Chicharro,  “porque parte del público busca relatos en los que se refuerce el efecto realidad. A través de este tipo de historias, el telespectador puede evocar situaciones pasadas que vivió o que le contaron, y a través de las referencias históricas siente que el relato le aporta casi un valor documental”.

Mª del Mar Chicharro es profesora de Teoría de la Comunicación en el Centro de Estudios Superiores Felipe II (Universidad Complutense) e investiga el medio televisivo, desde la perspectiva de sus públicos y sus mensajes. Ha publicado “Imágenes y palabras. Medios de comunicación y públicos contemporáneos” y “La televisión en España, 1956-2006”, junto con José Carlos Rueda. A raíz de su último trabajo, “Televisión y ficción histórica: Amar en tiempos revueltos”, conversamos sobre las series y tv movies de ficción histórica.

"20-N", tv movie emitida por Antena 3

"20-N", tv movie emitida por Antena 3

En 2008, TVE y Antena 3 han programado estos productos con gran éxito de audiencia:

“El caso Wanninkhof” (TVE), producida por Pedro Costa P.C.: cuenta el proceso contra Dolores Vázquez, tras haber sido acusada, detenida y encarcelada por el asesinato de Rocío Wanninkhof.
-“Fago (TVE), producida por Mundo Ficción: basada en el asesinato del alcalde de Fago (Huesca), recrea el crimen, la investigación y la detención del acusado.
-“20-N” (Antena 3), producida por Mundo Ficción: reconstruye el último mes y medio de vida de Franco.
“48 horas” (Antena 3), producida por Mundo Ficción y Antena 3 Films: narra las últimas 48 horas de vida de Miguel Ángel Blanco, el concejal del PP asesinado por ETA en julio de 1997.
La Señora (TVE), producida por Diagonal TV: recrea la vida de los años veinte del pasado siglo, en un lugar imaginario del norte de España.
– “Amar en tiempos revueltos” (TVE), producida por Diagonal TV: retrata la situación de las personas que vivieron y sufrieron las consecuencias de la guerra civil.
– “Cuéntame… cómo pasó” (TVE), producida por Cartel y Grupo Ganga: revisita los años de la Transición.

"El caso Wanninkhof" (TVE)

"El caso Wanninkhof" (TVE)

Casi todas estas series históricas han sido líderes en su franja horaria de prime time o sobremesa. En unas semanas, se emitirán dos producciones sobre el golpe de estado del 23 de febrero de 1981:
– “23-F: El día más difícil del Rey” (TVE), producida por Alea.
’23-F, El golpe’ (Antena 3), producida por Antena 3 Films y Cuarzo Producciones.

Estas series se mueven muy bien en el terreno de la ficción. Según Mar Chicharro, “las telenovelas “Amar en tiempos revueltos” y “La señora” trabajan con las marcas semánticas del culebrón, y transmiten al espectador un cierto efecto documental, de rigor construido, que le da todavía más seguridad en lo que ve: siente que está aprendiendo sobre algo que realmente ocurrió. Y así se vence la inseguridad que muchas veces puede tener respecto a lo que se está contando, que no se sabe muy bien si es real; en estas series históricas, esa inseguridad se minimiza”.

Las TV movies emitidas parten de hechos reales que han convulsionado a la opinión pública y han generado mucho interés (la muerte de Mary Luz, el asesinato de Miguel Ángel Blanco…). “A partir de ahí,–explica Mar– se reconstruye un relato que el espectador percibe como muy realista y a la vez muy entretenido, con la lógica de la ficción, que pretende indagar y mostrar cómo han ocurrido los hechos”. Por ejemplo, el protagonismo del padre de Mari Luz en la producción de Antena 3 concuerda perfectamente con las informaciones aparecidas en los medios. El espectador que ha seguido el desarrollo del “caso Mari Luz” advierte que la tv movie ofrece un discurso muy homogéneo y parecido al de los informativos. Ambos discursos vienen a completarse, la ficción añade otra información al relato noticioso”, subraya Mar.

Estas producciones se toman amplias licencias en su tratamiento de los acontecimientos históricos. La investigadora recuerda que “no son documentales, sino productos de entretenimiento que dramatizan, usan la lógica del espectáculo, pulsan el sentimiento, lo emotivo y saben administrar muy bien la tensión en dosis adecuadas. Incluso están elaboradas pensando ya en los cortes de publicidad”. Sin embargo, estos productos “siguen unas tesis históricas que certifican que los programas al menos tienen cierto valor riguroso, realista, documental o como queramos llamarle, que le aporta mucha fuerza”.

Según Mar Chicharro, se trata de “una nueva manera de hacer telerrealidad. Al igual que en Gran Hermano se trabaja con géneros como el reportaje para reconducir la realidad de lo que ocurre en una casa, y forma parte de lo aparentemente real, del reality show, ahora también la ficción utiliza como pretexto lo que ha sucedido, tomando como base acontecimientos recientes y utilizando elementos de corte informativo que aporten una apariencia realista”.

Amar en tiempos revueltos“, ambientada en la guerra civil y postguerra, fue seguida por una media de 2,5 millones de espectadores, a lo largo de más de 500 capítulos. Destaca por su riguroso trabajo de documentación, la minuciosidad de los decorados y la compleja caracterización de los personajes. En “La Señora” (TVE), el estallido de la lucha de clases y los contrastes sociales de la época forman parte del marco en el que se desarrolla la historia de amor.

La telenovela “Amar en tiempos revueltos” recrea la realidad de la guerra civil y post-guerra junto con estereotipos actuales. Mar explica que la variedad de los personajes femeninos da mucho juego: “se dibujan estereotipos de la mujer, no de los años 30 o 40 sino de principios del siglo XXI. Hay algunos personajes que encarnan los valores más contemporáneos. El personaje de Paloma, uno de los que más conecta con las seguidoras de la serie, encarna al prototipo de mujer independiente, autónoma económicamente, que triunfa con los hombres. Representa un personaje en avanzadilla, con dificultades para integrarse en el entorno social y sirve de gancho para las espectadoras actuales, que gustan de relatos románticos que reflejen la imagen de la mujer actual. También resulta interesante cómo se plantean algunas de las preocupaciones actuales con mucha nitidez: el maltrato a la mujer, el tema del divorcio o la infidelidad…”.

Este tipo de productos, subraya Mar, tiene “una finalidad didáctica, con un acercamiento simplista, a lo que ha sido un periodo clave en la historia española. No olvidemos que no se trata de documentales, sino de productos de ficción, con su carga ideológica, claro está. Son series interesantes, bien producidas, que enganchan. Uno puede leer los últimos cien años de la historia española a través de estas series y encuentra claves conectadas”.


Novedades en las parrillas internacionales

27 enero 2009

En los últimos días, el Nautilus ha navegado por los océanos de medio mundo en busca de novedades. Hemos recorrido las televisiones de Australia, Gran Bretaña, Israel y Dinamarca, para conocer de primera mano algunos de los programas que las televisiones van a lanzar en estos países. Los formatos de telerrealidad se decantan por aspectos positivos y altruistas o buscan la complicidad con los famosos. Nuevas series mezclan lo sobrenatural y lo mágico con la vida ordinaria. Y tampoco faltan las iniciativas que pretenden aprovechar el potencial educativo del medio.

La productora Nordisk Film TV World ha lanzado varios formatos. El programa ‘Construction Nightmares!’ (¡Pesadillas de la construcción!)combina un espacio de reconstrucción de casas con cierto tipo de periodismo de investigación. Se emite en el canal TV2 danés, con una cuota de pantalla del 45.5% en prime time. El programa ayuda a la gente que ha tenido malas experiencias en sus casas con constructores incompetentes. El presentador investiga a los constructores, revela sus malas prácticas y les exige una explicación sobre su actuación improcedente. Mientras, un equipo de profesionales arregla la vivienda de la familia y les resuelve los problemas.

También producido por Nordisk Film TV World, Hell of a Life, (Un infierno de vida) es un programa satírico en el que cuatro de los mejores humoristas se reúnen con los amigos de un personaje famoso y le preparan una serie de sorpresas. Los momentos más embarazosos y los secretos del pasado del personaje dan paso a escenas desternillantes permiten que la audiencia conozca la verdadera faceta del personaje. Pero la venganza será dulce: al final, el programa le permite al personaje en cuestión tener la última palabra. Aunque recuerda un poco al formato de Inocente, Inocente!, la cuidada realización de las sorpresas y el protagonismo de los personajes escogidos (desde un cantante de fama internacional hasta uno de los delanteros más destacados de la liga) dan una vuelta de tuerca al género.

El canal TEN australiano, el Nickelodeon norteamericano y la alemana ZDF, entre otros, apuestan por la serie The Elephant Princess. La serie cuenta la historia de una chica corriente que desarrolla poderes mágicos. La adolescente canta en un grupo con sus amigos y lleva una vida ordinaria. Pero cuando un joven con traje oriental, acompañado de un elefante se presenta en su casa, y le anuncia que ella es la heredera del trono del reino encantado de Manjipoor, su vida se convierte en una aventura constante. La serie, producida por Jonathan M. Shiff Productions, la productora australiana líder en programas de entretenimiento familiar, ha funcionado muy bien entre el público más joven.

En febrero, la BBC-3 estrena Being Human (Ser humano), un drama oscuro e inteligente, que cuenta la vida de unos jóvenes compañeros de piso que intentan vivir una vida ordinaria, a pesar de sus traumas personales. A Mitchell y George les encantan las chicas, la vida social y salir de copas. Michell trabaja en el servicio de limpieza de un hospital y tiene éxito con las mujeres. Ah! Y es un vampiro. Su amigo George trabaja como portero en el mismo hospital. Su vida sufre un trauma desde que rompió con su novia cuando ella descubrió que las noches de luna llena, George se transformaba en hombre lobo. Ahora comparten piso en el que una vez vivió Annie; ella perdió la vida en un accidente de tráfico y ahora, convertida en fantasma, se dedica a incordiarles…

En ocasiones, de una guerra puede salir algo bueno. El Canal 2 de la televisión israelí ha lanzado un programa original. A causa de la guerra con Hamás, los niños del Sur del país no podían ir a clase y pasaban todo el día en sus casas. La idea del programa, Learning Together, (Aprendiendo juntos), resulta muy simple: poner las cámaras en el aula y llevar a la gente más interesante del país para que den una clase sobre el tema que deseen, relacionado con los cursos de la enseñanza secundaria. Cada mañana, el Canal 2 israelí emite varias “clases” a cargo de escritores, un antiguo presidente del país, un premio Nobel, etc. Por ejemplo, Shimon Peres, Premio Nobel de la Paz, impartió una clase sobre ciudadanía. Los niños pueden hacerle preguntas al “profesor invitado” mediante llamadas telefónicas. Se trata de un espacio con un coste muy reducido, y una fórmula inteligente, original y educativa. Claro que no todo es positivo: si miramos al otro lado de la franja de Gaza, la televisión palestina en esa zona no puede emitir, pues fue destruida durante los bombardeos del ejército israelí…


Un programa ayuda a perder peso

9 enero 2009

El canal británico ITV1 lanza una campaña pionera contra la obesidad, The Feel Good factor, en la que participarán tanto personajes famosos como ciudadanos anónimos confabulados para ayudar a los espectadores a perder peso.

Hoy cumplimos cuatro meses de singladura en estas aguas televisivas. Quiero agradecerte tu compañía. Si te gusta lo que encuentras en este blog, puedes votar por El Nautilus en el ranking de Telecinco. ¡Muchas gracias!

El programa de la ITV1 encaja con uno de los propósitos más frecuentes en este comienzo de año: ponernos en forma y perder los kilos de más. The Feelgood Factor es una de las estrellas de la programación de ITV1 durante el primer trimestre de 2009, diseñado como una campaña contra la obesidad, con varios espacios que inundarán la parrilla del canal. Junto con destacadas actuaciones musicales, bailes y grandes dosis de humor, intervendrán expertos en nutrición, que ofrecerán consejos y trucos para perder peso. También contará con pruebas y retos que deberán superar personajes famosos, con el mensaje de vencer la obesidad. El espacio se enmarca en la campaña Change4Life, (“Cambia por la vida”) auspiciada por el gobierno británico, que agrupa a grandes empresas y anunciantes, con el propósito que los ciudadanos mejoren sus hábitos de vida saludable.

El director de eventos y espacios musicales de la ITV, Guy Freeman, afirma que esta campaña pretende convertirse en un acontecimiento nacional, que involucre a toda la población. Para concienciar a la gente del problema, se pondrá en marcha un telemaratón benéfico y solidario. Los participantes se inscribirán en una web y se comprometerán a perder peso durante un periodo de dos meses. Quienes participen, pedirán a sus amigos que les apoyen y donen alguna cantidad por cada kilo que pierdan. Los fondos recaudados se destinarán a las asociaciones benéficas que elija el público.

La actriz Claire Sweeney en una escena del documental

La actriz Claire Sweeney en una escena del documental

La campaña cuenta además con varios espacios complementarios en la programación de ITV. En uno de ellos, la actriz Claire Sweeney va engordando durante varias semanas para que los espectadores conozcan de primera mano cómo afectan a la salud el sobrepeso y la ausencia de una alimentación saludable. En Claire Sweeney: My Big Fat Diet, la audiencia la verá comer todo tipo de cosas a cualquier hora y comprobar cómo sufre las consecuencias. En el experimento, que ha sido emitido esta semana, la actriz gana unos diez centímetros de cintura y acaba con un nivel de colesterol muy alto. También se emitirá el documental “The Truth About Size Zero”, que muestra cómo la cantante Louise Redknapp se somete a un proceso de adelgazamiento severo y revela los riesgos de la obsesión por estar muy delgada.

No es la primera vez que un programa busca concienciar a los espectadores sobre los riesgos de la obesidad. En 2006, el Canal 13 argentino emitió Cuestión de peso, que ya va por su tercera edición y ha sido adaptado por la televisión chilena. Se trata de un reality con unas sencillas reglas de juego: los concursantes, que sufren obesidad, tienen que perder cada semana el 1% de su peso. En este concurso, la audiencia no tiene poder para nominar, ya que la encargada de expulsar cada semana a un concursante es una báscula de precisión. Tampoco hay maletines llenos de dinero ni carreras profesionales a la vista; el premio es mucho más saludable: un tratamiento de por vida para controlar su peso y cuidarse. Durante su paso por Cuestión de Peso, los concursantes tienen a su disposición un equipo de dietistas, nutricionistas, psicólogos, entrenadores y cocineros que les ayudan a cambiar sus hábitos alimenticios y de vida.