Calidad y diversidad en la programación televisiva

18 abril 2009

La calidad en televisión es un concepto muy amplio, heterogéneo y lo suficientemente genérico como para abarcar numerosas propuestas. La noción de calidad se presta a valoraciones subjetivas y a disparidad de criterios profesionales y técnicos, por lo que la unanimidad resulta difícil. La mayoría de los estudios sobre calidad cuentan con una nota en común: el sistema televisivo debe ofrecer una amplia variedad de programas, que sustente la diversidad en cuanto a géneros, contenidos, estilos, pluralidad de opiniones y puntos de vista. La diversidad no es un criterio tan subjetivo como otros, y resulta posible definirla con mayor precisión. Aunque los primeros estudios acerca de la diversidad en la programación datan de los años setenta, hasta los noventa no existe un análisis sistemático al respecto.

quality-tvLitman concibe la diversidad como producto de los factores económicos, mediante la relación entre la oferta y la demanda. Según este autor, si las televisiones promueven la diversidad desde la oferta, sin tener en cuenta la demanda del público, la diversidad en la programación disminuirá a medio plazo. Litman menciona varios elementos que influyen en la calidad de la oferta:
-Las posibilidades de la tecnología que permite crear canales adicionales.
-La convergencia entre distintas tecnologías.
-La liberación del marco jurídico y político, que aumenta las licencias para nuevos canales.
-El coste de producción de los programas, que repercute en la calidad.
-La competencia y la entrada de distintos actores en el sistema televisivo: un alto grado de competencia puede favorecer la homogeneización de los contenidos.
-La concentración de la propiedad puede ser otro factor que reduzca la diversidad.

Un equipo de investigación liderado por la empresa nacional de televisión pública japonesa (NHK) realizó un análisis comparativo de la oferta de las televisiones en cinco países. Este estudio establece el grado de diversidad más alto en Gran Bretaña, seguida por Suecia, Japón y Canadá, y Estados Unidos con el grado inferior. Este análisis señala que la frecuencia del género dramático actúa como contrapeso de la diversidad; donde el género dramático es más escaso, como Inglaterra y Japón, la diversidad es alta; en Estados Unidos, donde su frecuencia es mayor, la diversidad disminuye. En general se encontró menos diversidad en los horarios de mayor audiencia, salvo en Suecia, donde no existen diferencias significativas entre los horarios estelares y los del resto del día.

la-dos-noticias La televisión es un fenómeno global en su producción, intercambio  y consumo. Hujanen plantea la hipótesis de que la televisión europea se está “americanizando”, como resultado de un incremento en la comercialización y en la competencia, y la adopción de prácticas características del modelo norteamericano. El valor básico de la programación europea, de acuerdo con Hunajen, se formula en el eslogan “algo para cada uno”, que puede interpretarse como la expresión del pluralismo. En términos de identidad cultural, algunos géneros tienen un valor más específico. Las series de ficción construyen un mundo que se ajusta a determinadas situaciones sociales y reflejan la identidad del país, de forma que la audiencia pueda sintonizar. En los informativos, las diferencias entre las culturas nacionales son más acentuadas.
La situación en otros sistemas televisivos, como en la mayoría de América Latina, es bien distinta. De acuerdo con el estudio de Lozano sobre el sistema televisivo en México, se observa que las importaciones de programas proceden casi exclusivamente de Estados Unidos. La investigación de flujos de programación realizada por Lozano, muestra que los macrogéneros ficción e información conforman frecuentemente más del 50 por ciento de la oferta televisiva, con énfasis del primero en las horas de mayor audiencia. En la televisión en abierto, destaca la mayor presencia de contenido de entretenimiento estadounidense sobre el resto de formatos, de modo especial en los largometrajes.

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Aunque la diversidad por sí sola no asegura la calidad, sí permite la variedad en el conjunto de la oferta televisiva. Por ello, los estándares de calidad según la diversidad en la programación televisiva pueden valorarse según los siguientes parámetros: el número de géneros distintos que se ofertan, el número de programas disponibles, las alternativas en una misma franja horaria, el impacto de un nuevo programa, el contraste entre la programación horizontal y vertical, y los valores culturales presentes en cada género.


Integración de redacciones: Austria, Alemania y España

8 abril 2009

 

En el escenario de las empresas de comunicación, los procesos de convergencia implantados por un buen número de medios en toda Europa, suscitan algunas incógnitas acerca del futuro del periodismo. El término “convergencia”  alude a la difuminación de las fronteras entre las comunicaciones móviles y fijas: radiotelevisión, telecomunicaciones e informática. En periodismo, se aplica a los desarrollos tecnológicos, tales como la integración del vídeo en internet, la promoción conjunta de contenidos o las fusiones de empresas de comunicación. Los procesos de convergencia periodística no son nuevos ni exclusivos de internet: numerosos avances tecnológicos en los últimos años han desembocado en la integración de productos y servicios que antes se encontraban separados.
Sobre este asunto, un grupo de investigadores de tres países acabamos de publicar un artículo en Journalism Practice: “Newsroom Integration in Austria, Spain and Germany. Models of Media Convergence”. En él analizamos varios casos de empresas que elaboran contenidos para múltiples medios: prensa, radio, televisión e internet. Durante año y medio, hemos estudiado los cambios en las prácticas periodísticas y el flujo de trabajo en las redacciones de seis empresas de comunicación en tres países: Österreich y Der Standard en Austria; La Verdad Multimedia y El Mundo en España; y los grupos Die Welt/Morgenpost y Hessische/Niedersächsische Allgemeine en Alemania.

Un aspecto de la redacción multimedia del diario austríaco Österreich (Foto del autor)

Un aspecto de la redacción multimedia del diario austríaco Österreich (Foto del autor)

En este trabajo recogemos una matriz con numerosos descriptores de convergencia, que abarcan el enfoque del proyecto empresarial, la gestión de la redacción, las prácticas periodísticas y la organización del trabajo. En las conclusiones, planteamos la existencia de tres modelos diferentes de convergencia periodística: la integración plena, la colaboración entre redacciones y la coordinación de soportes aislados, cada uno con sus propios rasgos. Aunque ninguno de estos modelos existe de modo pleno ni ninguna de las empresas analizadas cumple totalmente los requisitos de cada uno, creemos que las distintas experiencias de integración ofrecen indicadores de cómo está transformándose la práctica del periodismo en Europa.

Referencia: García Avilés, José A.; Meier, Klaus; Kaltenbrunner, Andy; Carvajal, Miguel y Kraus, Daniela (2009) “Newsroom Integration in Austria, Spain and Germany. Models of Media Convergence”, Journalism Practice, Vol. 3, No. 3, pp.1-19. Si algún lector quiere conseguir una copia del artículo, puede solicitármela personalmente.


De la TV a la Historia (y viceversa)

11 marzo 2009

José Carlos Rueda Laffond, Carlota Coronado Ruiz y Raquel Sánchez García son profesores de la Universidad Complutense de Madrid, e investigadores en el Proyecto “La mirada televisiva, 1977-2009”, financiado por esta Universidad y la Comunidad Autónoma de Madrid. En la actualidad están desarrollando una investigación sobre la representación histórica en televisión. Esta reflexión forma parte de esa línea de investigación .

En España, las producciones históricas más reconocibles como tales –es decir, los documentales de montaje de corte divulgativo- suelen mimetizarse en las parrillas televisivas generalistas, alejándose del prime-time y de las horas de saturación publicitaria. En la actualidad, por ejemplo, el reino del documental pedagógico –La 2- emite productos de estas características los domingos en la sobremesa. Su cuota de pantalla es irrisoria, pero su mera presencia ayuda a fundamentar la identidad referencial de la cadena como servicio público, o sea, como plataforma cultural legitimada. Pero también existen excepciones. La serie de Elías Andrés y Victoria Prego, La Transición fue inicialmente emitida, casi a hurtadillas, en las noches de domingo del somnoliento mes de agosto de 1995.

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Sin embargo, este producto gozó de audiencias elevadas. En otros casos se han producido dinámicas de arrastre, como consecuencia de fórmulas probadas de éxito. La serie de Boca Boca Los 80, emitida por Telecinco en 2004, trabajó variantes alternativas a Cuéntame cómo pasó, del Grupo Ganga. Y ésta, a su vez, se inspiraba en una de las realizaciones pioneras en tratar la memoria nostálgica de la generación del baby boom (la norteamericana The Wonder Years). El formato asumido en Los 80 era equiparable al de Cuéntame, al igual que muchos de sus estándares de producción. La clave consistía en trasladar al escenario de la movida madrileña una red de puntos de fijación que los Alcántara personificaban entre los felices sesenta y los dubitativos setenta. Sin embargo, la apuesta de Telecinco fracasó. Cuéntame ha conseguido, en cambio, llegar hasta el año 1977, un período histórico luminoso, aunque aquella fecha –la de los Pactos de la Moncloa- fuese también la de una durísima crisis económica y social. Este es el mismo año elegido para situar las tramas de La chica de ayer, que emitirá Antena 3, con una focalización más interesada por el thriller policial que por la crónica costumbrista de barrio. Esta producción bebe en la exitosa Life on Mars británica, que, a su vez, va a dejar de emitirse en su versión adaptada por la cadena estadounidense ABC (en este caso, los derechos de emisión para España los posee Cuatro), a la vista de sus malos resultados de audiencia.

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Una de las series que más insistentemente ha evocado, desde la intemporalidad, el paso del tiempo y la omnipresencia cultural de la televisión (Los Simpson, claro) mantiene unos índices de aceptación media sorprendentes. Y ello, a pesar de la reemisión de sus temporadas en España durante años y años. En una ocasión, Marge preguntó a Homer qué le había hecho al coche, que antes funcionaba. “¡Antes! ¡Antes! ¡Vives en el pasado, Marge!” fue su airada respuesta. El share diario de Los Simpson roza al de Amar en tiempo revueltos, la telenovela-río de TVE1 que se basa en vivir del pasado, proponiendo una recreación a pequeña escala de la vida cotidiana en ese franquismo de transición que fueron los años cincuenta. También bebiendo del pasado, la acumulación nostálgica propuesta por TVE1 en la primera emisión de Los mejores años obtuvo un share del 19´3, y una audiencia de casi tres millones y medio de espectadores, siendo el espacio más visto en su jornada de estreno.

El sistema televisivo permite que los programas de ambientación histórica se sitúen en una bisectriz que, como señala Robin Nelson, oscila entre lo local, lo regional, lo nacional y lo global. El pulgar del televidente –o sea, que vaya hacia arriba o hacia abajo- es parte crucial en este mercado de localismos e intercambios televisivos. Otra cosa es prever cuál será la dirección del dedo en el mando a distancia. Cualquier ejercicio de prospectiva está dominado por variables a veces imponderables, como son el acierto temático, la conveniente adecuación de los códigos estilísticos y semánticos, la eficacia actoral, el combinado entre asimilación y originalidad, o la capacidad ofensiva/defensiva frente a la competencia. A todo ello hay que añadir cuál es el clima hegemónico reinante en los mapas de significación que manejan los espectadores.


Innovación publicitaria en tiempos de crisis

24 febrero 2009

La publicidad necesita renovar sus estrategias y métodos. Los anuncios tradicionales no funcionan, internet ha cambiado las reglas del juego y las agencias luchan por recuperar la iniciativa y la imaginación en un cambio de ciclo, con presupuestos más reducidos y mayor retorno por la inversión. Las marcas están en manos de la gente, los usuarios exigen mayor confianza y el cliente ha madurado lo suficiente como para no dejarse engatusar por fuegos de artificio. En este escenario, triunfarán las agencias que arriesguen, usen la creatividad para posicionarse en el imaginario colectivo y aprovechen las innovaciones de la tecnología.

Este es el resumen del I Congreso Internacional Brand Trends celebrado en Valencia del 18 al 20 de febrero. Más de una veintena de profesionales han analizado la innovación publicitaria en un encuentro organizado por el Observatorio Beyond the Line (Universidad CEU Cardenal Herrera) que investiga la “publicidad 360 grados”. La directora del Congreso, Isabel de Salas, explica que “hay que convertir la crisis en oportunidad a partir de la creatividad. El anunciante puede decir lo que quiera acerca de una marca, pero lo importante es qué dicen los demás. Las marcas han dejado de estar en manos de las empresas, ahora pertenecen a quienes de verdad se interesan por ellas. El consumidor está cambiando y el contexto actual requiere planteamientos más innovadores”.

Los expertos plantean la necesidad de reubicar las marcas en el entorno de los usuarios de las redes sociales. Según Steve Harrison (agencia Harrison Troughton Wunderman), en épocas de crisis, la ignorancia y la incertidumbre ante el futuro causan miedo entre los consumidores. Como creador del concepto ‘brand reponse’, Harrison insiste en que para generar confianza, el publicista ha de ser sincero en el mensaje del producto. Por ello recomienda elaborar campañas ‘long copy’, es decir, con mucho texto y mucha información para estos “momentos de miedo”, frente a las “seis palabras y una imagen” que habitualmente se recomendaban en un anuncio.

Elena Gómez, presidenta de la Federación de Comercio Electrónico y Marketing Directo (FECEMD), considera que Barack Obama es un maestro en el uso de las redes sociales para captar el entusiasmo popular por su proyecto y lograr que se tradujera en votos. Cita el ejemplo de la carta personal que Obama ha enviado a cada usuario de su red social –unos cinco millones de norteamericanos- explicándole el plan de Recuperación Económica que ha lanzado y pidiéndole que se implique para mejorar la economía. “Las redes sociales permiten superar barreras, a través de la necesidad de comunicarnos y expresar lo que sentimos. La popularidad de las redes sociales está transformando el funcionamiento de las organizaciones, los modelos de negocio y las actitudes hacia los clientes y empleados”, señala Gómez. Así lo demuestra el comportamiento de los 23 millones de internautas en España:

• El 78% de ellos leen blogs.
• El 65% forma parte de una red social.
• El 44% sube o descarga fotos en la Red.
• El 73% usa las redes como entretenimiento y para tomar decisiones.
• El 55% realiza decisiones de compra según los consejos de los amigos.
• El 75% usa herramientas de la web 2.0

En cambio, sólo el 20% de los 3.7 millones de empresas que hay en España tiene web propia y sólo un 2% (unas 70.000 empresas) usan en su portal herramientas de web 2.0.

Un estudio de Arce Media y Media Hotline, cifra en casi un 14% la caída de la inversión publicitaria en España durante 2008, en torno a los 6.647 millones de euros, y apunta para 2009 un descenso del 12%. Fue el cuarto trimestre, generalmente el de mayor ocupación, el que arrojó el mayor descenso: un 20,7%. Sólo internet ha cerrado el ejercicio con cifras positivas, con un crecimiento del 17,2% y 166,9 millones de euros en publicidad convencional. Los diarios  y la televisión han perdido alrededor de 400 millones de euros cada uno, si bien en el caso de los diarios, con 1.575,6 millones (un 20,9% menos) supuso perder dos puntos de cuota, mientras que la televisión, con una cifra de 3.146 millones (un 11,1% por debajo de 2007), ganó 1,5 puntos.
Según Lucía de la Vega, directora de comunicación  de Imaginarte, las agencias afrontan esta época de crisis “con imaginación para reinventarse y perder complejos. En concreto, estamos aprovechando el potencial que ofrece la red y el afán por compartir. No es imprescindible una gran inversión para adquirir notoriedad”. Se trata de buscar una mayor complicidad con el usuario. El reto, apunta de la Vega, es “adaptarse al medio, no emitir sin más el tipo de publicidad convencional para televisión o papel y no aburrir al usuario con banners obtrusivos o campañas tediosas. Es hora de crear pensando online y cambiar el chip. Pensar cómo va a funcionar el mensaje, qué va a sentir el que lo recibe y aprovechar todo el potencial de internet. Hay que sorprender y no resultar invasivo para el consumidor, que en muchos casos se siente invadido por la publicidad cuando visita un portal y empiezan a abrirse ventanas que no quiere ver. Esta acción puede volverse contra una marca”.

Luis Pardo, director de Universal McCann (Valencia) confiesa que “la publicidad se está reinventando a través de la creatividad. En los medios se busca mucha más notoriedad y el impacto en el target es mayor. Hemos hecho acciones, por ejemplo con BBVA, intercalando una página de prensa en la que tenías que con el móvil hacer una fotografía y se descargaba un vídeo. No estoy en contra de los medios convencionales y analógicos: lo analógico se tiene que reinventar, con una versión digital. Mucha gente se empeña en enfrentar medios analógicos y digitales y creo que es un error: hay que dejar que todo evolucione”.


Crece el infoentretenimiento y la autopromoción en los informativos

20 febrero 2009

Rafael Díaz Arias es profesor titular de Información Audiovisual en la Universidad Complutense. Jurista y periodista, ha dedicado más de tres décadas al ejercicio del periodismo en televisión. Trabajó en TVE desde 1975 hasta 2007. Fue responsable de la Informatización de la redacción y jefe adjunto de Información Internacional de TVE. Enviado especial a Irlanda, los Balcanes y Europa del Este, Grecia y Naciones Unidas. Autor de documentales (En portada ) sobre la caída de Milosevic (La década perdida) y la ampliación de la UE (La Europa que viene). Editor de El Mundo en 24 Horas y De Sur a Norte. Ha publicado Periodismo en televisión. Entre el espectáculo y el testimonio de la realidad y puedes seguirle en su blog, Periodismo global: la otra mirada.

Díaz Arias analiza cómo han cambiado los informativos en las dos últimas décadas, desde la ruptura del monopolio informativo de TVE: “Antes de la competencia, la televisión pública era una sola voz, gubernamental, pero podía informar de temas que hoy son impensables, con una extensión y profundidad que no encontramos en la actualidad. Ahora predomina la espectacularización y el infoentretenimiento. Es un fenómeno universal. La televisión siempre ha sido mosaico pero las noticias que componen ese mosaico son cada vez más pequeñas, el discurso es cada vez más fragmentario. A mi modo de ver, el fenómeno más negativo es la progresiva invasión del infoentretenimiento. Otro aspecto negativo es lo autorreferencial. Hoy tenemos más autopromociones en los informativos. Si hay un acontecimiento por el cual apuesta una cadena, como puede ser las motos, la Eurocopa o el Festival de Eurovisión, los informativos promocionan con descaro esos acontecimientos. De antes de la irrupción de las privadas, habría que dejar fuera todo lo que suponía censura o manipulación gubernamental. Pero se podía informar con mayor profundidad que hoy día”.

Sobre las causas del infoentretenimiento, sostiene que “la primera razón es la pugna por la audiencia, ciertamente, pero no la única. Se ha producido un cambio social. No hay más que ver cómo en cualquier web siempre las noticias más visitadas pertenecen a la categoría del infoentretenimiento en la mayor parte de los casos. O lo que yo llamo ciberacontecimientos, es decir, un determinado icono con fuerza especial que se transmite de forma viral. No es solamente la lucha por la audiencia, sino algo más. La sociedad actual no quiere que el espejo le devuelva una imagen de sus miserias, de sus problemas, sino que desea una imagen más amable. Se detecta un cambio social porque a mucha gente no le interesa la investigación, al análisis, el contexto…”.

Este veterano periodista destaca el auge de lo que él llama la información “glocal”. Se trata de “una información local que por sus códigos, básicamente icónicos, tiene una difusión universal. Por ejemplo, el día de la marmota en Nueva Inglaterra, cuando unos señores con sombrero de copa dicen cómo va a ser el tiempo: lo dieron todas las televisiones. Otro ejemplo es la fiesta de Buñol, un fijo en todas las cadenas del mundo el día de la Tomatina (29 de agosto). Poseee una enorme fuerza icónica, son imágenes muy impactantes con atractivo universal. Lo malo no es que se den este tipo de noticias, sino que en la medida en que estás dando eso, no estás dando otras cosas, y además estás sobrevalorando, porque es raro que imágenes como la de la Tomatina no entren en titulares o en los sumarios del informativo. Los estudios muestran que la dieta de noticias de infoentretenimiento crece, en detrimento de la información internacional o económica”.

Díaz Arias considera que los informativos no se han convertido en un servicio de titulares, porque “tienen una potencia expresiva más allá. La que sí ha quedado reducida a un servicio de titulares es la radio. La potencia expresiva del medio reside sobre todo en el formato del vídeo editado. Desgraciadamente el vídeo editado está siendo sustituido por la información en directo, que tiene fuerza, aporta credibilidad y presencia, pero se abusa de ella. Estamos despreciando una herramienta expresiva tan importante como el vídeo editado y preferimos tener a un periodista entrando en directo para contar lo último, aunque no se haya producido ninguna novedad desde hace horas. Por ejemplo, en cualquier conflicto a miles de kilómetros de distancia, a la televisión le cuesta una barbaridad poner allí a una persona: dinero, esfuerzos personales y riesgos. Cuando llega allí, en vez de dedicarse a trabajar con su cámara y desplazarse al lugar donde está la información, le situamos en la terraza del hotel, entrando en directo cada media hora en un canal de 24 horas y cubriéndole con las imágenes y la información que llega de las agencias internacionales. Es decir, le damos la información desde la redacción porque aquel tipo no puede moverse del lugar donde está puesto, como una especie de fotomatón”.

La televisión muestra, da testimonio, pero según Díaz Arias, “no debe reducirse a meros titulares. Es lo que están haciendo los sitios web, apostar muy fuerte por las breaking news, las noticias de última hora que ofrecen titulares constantemente. Es algo que cansa, produce fatiga. Un estudio comisionado por la agencia Associated Press  concluye que la actualización constante, las noticias breves reducidas a titulares, crea como una adicción y al mismo tiempo una parálisis perceptiva y social, porque no conduce a ningún lado y nos cansa, nos produce la sensación de estar sobreinformados. Es necesario ofrecer información con mayor contexto y profundidad”.


Los consumidores no demandan la TV interactiva

17 febrero 2009

La televisión interactiva (TVI) ofrece al espectador una experiencia más intensa, de modo que aquellos que lo deseen puedan interrumpir el flujo principal de un programa, para buscar información adicional o para participar en el mismo, interactuando a través del mando a distancia. De esta forma, los espectadores pueden disponer de una información más acorde con sus gustos y necesidades. Sin embargo, los expertos aseguran que la mayoría de los espectadores no demanda la TVI.

Según The New York Times, los fabricantes de televisiones ahora debaten sobre la conveniencia de que los televisores ofrezcan acceso a internet. No sólo una parte de los servicios limitados que ya ofrecen algunas empresas, sino acceso total, libre de restricciones a todo tipo de contenidos y herramientas. Algunos fabricantes, con el apoyo de Intel, han lanzado ya televisores provistos de chips con capacidad para convertir la pantalla en un ordenador. De acuerdo con Jan Van Bogaert, directivo de Alcatel-Lucent, “los televisores en red proporcionan el mecanismo de conexión entre la pequeña pantalla y el ordenador, ya que permiten la interacción entre todas las aplicaciones del hogar (descarga de música, película, fotos, control de servicios, domótica, programación de grabaciones, etc.)”.

Sin embargo, los representantes de Sony se muestran cautos: “Los consumidores no quieren acceder a internet en sus televisores, sino quieren ver televisión; como mucho, les ofrecemos acceso a vídeos y a algunas aplicaciones sencillas”, afirma Greg Belloni. Algo similar opina Bob Scaglione, directivo de Sharp: “Los consumidores aún no están preparados para acceder al contenido de internet a través de su televisor. Por ahora, lo más importante es ofrecer los contenidos que buscan en televisión, y dejarles navegar en el ordenador”.

El 40% de los espectadores usará el mando a distancia para solicitar más información de cualquier tipo; el 20% navegará por internet mientras ve televisión, y el 25% continuará como espectadores pasivos.

El 40% de los espectadores usará el mando a distancia para solicitar más información; el 20% navegará por internet mientras ve televisión, y el 25% continuará como espectadores pasivos.

Los usuarios asocian la televisión con una experiencia de visionado pasivo, en un entorno relajado. En cambio, el uso de internet requiere una actividad más intensa y activa. También se impone el imperativo económico: lo último que les interesa a las cadenas es perder grandes segmentos de su ya de por sí fragmentada audiencia en su propio terreno: dar facilidades para que en la pausa publicitaria de una serie, por ejemplo, se enganchen a internet y ya no regresen a la serie. Y existe el riesgo de que el acceso a internet permita que los virus dañen el disco duro del televisor o causen serios problemas en su funcionamiento. Imagina si mientras estás viendo un partido de fútbol, el televisor “se cuelga”, como sucede a menudo con el ordenador…

La TVI constituye un canal para la distribución de un amplio abanico de contenidos multimedia, cuyas aplicaciones se adaptan gradualmente a las necesidades de los usuarios. De acuerdo con David Card, analista de la consultora Forrester Research, “la convergencia tiene que ver más con los hábitos y conductas que con el software y el hardware. El tema clave no es si la televisión o el ordenador dominarán en el hogar. El debate realmente está en lo que la gente hará con los aparatos de que dispongan”. Según Card, los consumidores tienen interés en complementar las noticias que reciben en los informativos de TV: El 40% de los espectadores usará el mando a distancia para solicitar más información; el 20% navegará por internet mientras ve televisión, y el 25% continuará como espectadores pasivos.

Los jóvenes, acostumbrados a los videojuegos y a internet, exigen una interactividad cada vez mayor.

Los jóvenes, acostumbrados a los videojuegos y a internet, exigen una interactividad cada vez mayor.

Otros estudios, realizados por Media Metrix y Nielsen Media Research, permiten establecer tres conclusiones principales:
-La mayoría de los usuarios otorgan distintas funciones al ordenador y a la televisión. El ordenador se considera primordialmente un instrumento para obtener información, mientras que la televisión se entiende como un medio de entretenimiento y relajación.
-Gran parte de los datos obtenidos sobre los nuevos medios se contradicen con otros datos cuantitativos de mayor fiabilidad. Estos últimos indican que la mayor parte de los usuarios de PC no han reducido su consumo televisivo de forma significativa y que los jóvenes no han desertado de la televisión.
-Las estimaciones generales sobre el consumo de medios para el conjunto de la población no resultan especialmente útiles en este ámbito, porque se trata de un mercado muy segmentado. Los datos sugieren que se producirá una convergencia entre los usuarios del ordenador y de la televisión, en algunos segmentos, durante periodos concretos.

La TVI, con el vídeo “bajo demanda” como parte básica de su oferta, proporciona una amplia capacidad de actuación al espectador, no sólo al seleccionar las informaciones o servicios, sino también al poder alterar los contenidos. Ello supone un cambio total del modelo televisivo convencional: la conversión de una economía de oferta en una regida por la demanda, la cercanía entre emisor y receptor, conocer los deseos de estos últimos o ceder al espectador la función de programar.

La dimensión interactiva de la televisión digital crece progresivamente, aunque, las cadenas de televisión tardarán en obtener el máximo rendimiento de los recursos interactivos, hasta que un amplio sector de los usuarios cambie su modo de consumir y manejar los contenidos. Sin embargo, las generaciones más jóvenes, acostumbradas a los videojuegos y a internet, exigen una interactividad cada vez mayor. Por ello, según afirma David Docherty, el director de Nuevos Servicios de la BBC, “las plataformas digitales están desarrollando servicios interactivos que permitan al espectador influir en el transcurso de un programa. La capacidad de elección crecerá enormemente conforme entendamos lo que la gente quiere de nosotros en los próximos cinco años”.


Canales internacionales: una proyección al mundo

12 febrero 2009

Una investigación de la Universidad del País Vasco, “Los canales internacionales de TV: una proyección al mundo”, estudia el funcionamiento de los canales internacionales de las televisiones españolas. El análisis de su financiación, audiencias y programación permite entender la realidad actual de estos canales.

Carmen Peñafiel (centro), la directora del estudio

Carmen Peñafiel (centro), la directora del estudio

El trabajo ha sido dirigido por Carmen Peñafiel, profesora titular de Periodismo de la Universidad del País Vasco, con un amplio currículum sobre la tecnología y contenidos audiovisuales. El equipo lo integran los investigadores de la Facultad de Ciencias Sociales y de la Comunicación, Ainhoa Fernández de Arroyabe, Miguel Ángel Casado y Leire Gómez y las sociólogas Mila Amurrio y Ane Larrínaga. La investigación abarca diez canales: TVE (Canal Internacional Europa y Canal Internacional América), Antena 3 (Antena 3 Internacional), Euskal Telebista (Canal Vasco y ETB-Sat), TV3 (TVC Internacional), Televisión Galicia (Galicia TV), Canal Sur (Andalucía TV), Radio Televisión Valenciana (TVVi) y Televisión Canaria Internacional.

Según Carmen Peñafiel, estos canales se caracterizan “por una escasa ambición; la mayor parte de los programas se componen de reposiciones. Son contenidos de producción propia de éxito emitidos en los otros canales del grupo y apenas cuentan con contenidos exclusivos o programas específicos para el canal internacional. Se trata de parrillas diseñadas en función de las posibilidades de programación y no de unos criterios para llegar a una determinada población o para dar una imagen del país”. El estudio concluye que la mayoría de los canales cuenta con un equipo humano muy reducido e escasas infraestructuras para la producción de programas.

Entre los espacios específicamente realizados para estas plataformas sobresalen los de TVG y Canal Vasco (EiTB), que realizan informativos sobre asuntos relacionados con las comunidades de emigrantes. Por otro lado, destaca la amplia presencia de programas culturales y divulgativos sobre los personajes y la historia de la nacionalidad, que definen su identidad cultural.

Los canales internacionales de las televisiones autonómicas emiten principalmente en la lengua propia de su Comunidad; es el caso de Cataluña, Comunidad Valenciana y Galicia; en Euskadi, el canal internacional de EiTB que se dirige a Europa, tiene un 50% de programación en euskera, mientras que Canal Vasco, dirigido hacia América, es mayoritariamente en castellano. En este sentido, Peñafiel subraya la importancia de estos medios para el desarrollo cultural y la normalización lingüística, “aunque la mayoría de estos canales se sitúan lejos de una voluntad de influencia internacional (excepto TVE y Antena 3). Su objetivo principal es llegar a las comunidades de emigrantes en el exterior y ofrecerles la información de su tierra”.

Los investigadores han examinado las opiniones y los usos de la audiencia, mediante decenas de entrevistas a espectadores de diferentes edades, generaciones y países. Realizaron un amplio trabajo de campo en la costa oeste de EE.UU. y Nueva York, Argentina y Francia, centrado en tres comunidades autónomas: Euskadi, Cataluña y Galicia: “Nos encontramos gallegos de cuarta o quinta generación, para los que el lenguaje es un inconveniente –comenta Carmen Peñafiel-. En el caso de la diáspora vasca, el 50% de la programación que el Canal Vasco emite Francia es en euskera y la gran mayoría no lo entiende, ni tampoco en español”.

Estos canales también usan internet para llegar más fácilmente a su audiencia y aprovechan la sinergia del grupo para responder a los intereses de las colectividades fuera de sus fronteras. Los correos electrónicos y la participación en concursos son la única vía de feedback. En los portales se pueden encontrar formatos y apuestas importantes, con mayor volumen de contenidos, de enlaces a programas y número de usuarios. “Sin embargo, aún teniendo claro el tipo de audiencia a la que se dirigen, las televisiones no cuentan con un perfil detallado del público y de sus intereses. La dispersión de la oferta de estos canales, entre cable operadores y plataformas de satélite, dificulta obtener información sobre la audiencia. Los datos son muy dispersos y poco fiables”, añade Peñafiel.

El estudio revela que los canales internacionales generan importantes lazos entre los ciudadanos que viven en el extranjero y su realidad nacional. Llama la atención que los esfuerzos en infraestructuras, sin embargo, no son secundados en el área de contenidos: la mayoría son redifusiones emitidas en otros canales del grupo y apenas hay programas específicamente dirigidos a los espectadores en el extranjero. Se plantea por tanto si la inversión pública en estos canales verdaderamente logra rentabilizarse.