Reescribiendo la historia

28 septiembre 2009

reimaginig historyLa vieja polémica sobre la manipulación de las imágenes cobra fuerza de nuevo, esta vez a raíz de una iniciativa política en Francia que persigue multar a los medios que utilicen el photoshop indiscriminadamente, sin advertirlo al público. El artículo de El País cita los ejemplos de las manchas de Gorbachov o los “michelines” de Sarkozy. La propuesta francesa -cuyo incumplimiento acarrearía una multa de 37.500 euros- afectaría a las fotografías de prensa, a las artísticas y también a los carteles de los políticos  durante las campañas electorales.

Incluso antes de la era del photoshop, los medios siempre han contado con la posibilidad de retocar y adaptar a su gusto las imágenes, como muestra este reportaje de Wired. Desde la URSS de Stalin, hasta el prestigioso National Geographic, muchos han sucumbido a esta tentación. Algunos recordarán el oscurecimiento de la imagen de O. J. Simpson que introdujo la revista Time en su portada en 1994. ¿El precio? La pérdida de credibilidad, una vez descubierto el engaño de aquellos medios y periodistas que manipulan por lograr que un detalle no les estropee el encuadre o que el político de turno salga sin arrugas…

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Una mirada a los informativos en Europa

22 septiembre 2009

Las noticias en televisión han evolucionado en un entorno de competencia voraz, marcado por la digitalización, el declive de la información internacional y el creciente infoentretenimiento. Estas constantes determinan el formato y las modas más o menos efímeras que predominan en los informativos europeos, tal y como explico en un breve artículo en Videoactive. Los criterios que siguen los editores a la hora de decidir lo que entra en las noticias son cada vez más mundanos y pegados al minuto a minuto de las audiencias: sucesos, la vida de los famosos, películas, grandes eventos deportivos y vídeos espectaculares. La capacidad para explicar y analizar lo que ocurre en el mundo se va perdiendo gradualmente, al tiempo que triunfa el “periodismo de declaraciones”, a menudo desprovisto de verdadero interés. Es la dictura del formato y de la audiencia.

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Calidad y diversidad en la programación televisiva

18 abril 2009

La calidad en televisión es un concepto muy amplio, heterogéneo y lo suficientemente genérico como para abarcar numerosas propuestas. La noción de calidad se presta a valoraciones subjetivas y a disparidad de criterios profesionales y técnicos, por lo que la unanimidad resulta difícil. La mayoría de los estudios sobre calidad cuentan con una nota en común: el sistema televisivo debe ofrecer una amplia variedad de programas, que sustente la diversidad en cuanto a géneros, contenidos, estilos, pluralidad de opiniones y puntos de vista. La diversidad no es un criterio tan subjetivo como otros, y resulta posible definirla con mayor precisión. Aunque los primeros estudios acerca de la diversidad en la programación datan de los años setenta, hasta los noventa no existe un análisis sistemático al respecto.

quality-tvLitman concibe la diversidad como producto de los factores económicos, mediante la relación entre la oferta y la demanda. Según este autor, si las televisiones promueven la diversidad desde la oferta, sin tener en cuenta la demanda del público, la diversidad en la programación disminuirá a medio plazo. Litman menciona varios elementos que influyen en la calidad de la oferta:
-Las posibilidades de la tecnología que permite crear canales adicionales.
-La convergencia entre distintas tecnologías.
-La liberación del marco jurídico y político, que aumenta las licencias para nuevos canales.
-El coste de producción de los programas, que repercute en la calidad.
-La competencia y la entrada de distintos actores en el sistema televisivo: un alto grado de competencia puede favorecer la homogeneización de los contenidos.
-La concentración de la propiedad puede ser otro factor que reduzca la diversidad.

Un equipo de investigación liderado por la empresa nacional de televisión pública japonesa (NHK) realizó un análisis comparativo de la oferta de las televisiones en cinco países. Este estudio establece el grado de diversidad más alto en Gran Bretaña, seguida por Suecia, Japón y Canadá, y Estados Unidos con el grado inferior. Este análisis señala que la frecuencia del género dramático actúa como contrapeso de la diversidad; donde el género dramático es más escaso, como Inglaterra y Japón, la diversidad es alta; en Estados Unidos, donde su frecuencia es mayor, la diversidad disminuye. En general se encontró menos diversidad en los horarios de mayor audiencia, salvo en Suecia, donde no existen diferencias significativas entre los horarios estelares y los del resto del día.

la-dos-noticias La televisión es un fenómeno global en su producción, intercambio  y consumo. Hujanen plantea la hipótesis de que la televisión europea se está “americanizando”, como resultado de un incremento en la comercialización y en la competencia, y la adopción de prácticas características del modelo norteamericano. El valor básico de la programación europea, de acuerdo con Hunajen, se formula en el eslogan “algo para cada uno”, que puede interpretarse como la expresión del pluralismo. En términos de identidad cultural, algunos géneros tienen un valor más específico. Las series de ficción construyen un mundo que se ajusta a determinadas situaciones sociales y reflejan la identidad del país, de forma que la audiencia pueda sintonizar. En los informativos, las diferencias entre las culturas nacionales son más acentuadas.
La situación en otros sistemas televisivos, como en la mayoría de América Latina, es bien distinta. De acuerdo con el estudio de Lozano sobre el sistema televisivo en México, se observa que las importaciones de programas proceden casi exclusivamente de Estados Unidos. La investigación de flujos de programación realizada por Lozano, muestra que los macrogéneros ficción e información conforman frecuentemente más del 50 por ciento de la oferta televisiva, con énfasis del primero en las horas de mayor audiencia. En la televisión en abierto, destaca la mayor presencia de contenido de entretenimiento estadounidense sobre el resto de formatos, de modo especial en los largometrajes.

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Aunque la diversidad por sí sola no asegura la calidad, sí permite la variedad en el conjunto de la oferta televisiva. Por ello, los estándares de calidad según la diversidad en la programación televisiva pueden valorarse según los siguientes parámetros: el número de géneros distintos que se ofertan, el número de programas disponibles, las alternativas en una misma franja horaria, el impacto de un nuevo programa, el contraste entre la programación horizontal y vertical, y los valores culturales presentes en cada género.


De la TV a la Historia (y viceversa)

11 marzo 2009

José Carlos Rueda Laffond, Carlota Coronado Ruiz y Raquel Sánchez García son profesores de la Universidad Complutense de Madrid, e investigadores en el Proyecto “La mirada televisiva, 1977-2009”, financiado por esta Universidad y la Comunidad Autónoma de Madrid. En la actualidad están desarrollando una investigación sobre la representación histórica en televisión. Esta reflexión forma parte de esa línea de investigación .

En España, las producciones históricas más reconocibles como tales –es decir, los documentales de montaje de corte divulgativo- suelen mimetizarse en las parrillas televisivas generalistas, alejándose del prime-time y de las horas de saturación publicitaria. En la actualidad, por ejemplo, el reino del documental pedagógico –La 2- emite productos de estas características los domingos en la sobremesa. Su cuota de pantalla es irrisoria, pero su mera presencia ayuda a fundamentar la identidad referencial de la cadena como servicio público, o sea, como plataforma cultural legitimada. Pero también existen excepciones. La serie de Elías Andrés y Victoria Prego, La Transición fue inicialmente emitida, casi a hurtadillas, en las noches de domingo del somnoliento mes de agosto de 1995.

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Sin embargo, este producto gozó de audiencias elevadas. En otros casos se han producido dinámicas de arrastre, como consecuencia de fórmulas probadas de éxito. La serie de Boca Boca Los 80, emitida por Telecinco en 2004, trabajó variantes alternativas a Cuéntame cómo pasó, del Grupo Ganga. Y ésta, a su vez, se inspiraba en una de las realizaciones pioneras en tratar la memoria nostálgica de la generación del baby boom (la norteamericana The Wonder Years). El formato asumido en Los 80 era equiparable al de Cuéntame, al igual que muchos de sus estándares de producción. La clave consistía en trasladar al escenario de la movida madrileña una red de puntos de fijación que los Alcántara personificaban entre los felices sesenta y los dubitativos setenta. Sin embargo, la apuesta de Telecinco fracasó. Cuéntame ha conseguido, en cambio, llegar hasta el año 1977, un período histórico luminoso, aunque aquella fecha –la de los Pactos de la Moncloa- fuese también la de una durísima crisis económica y social. Este es el mismo año elegido para situar las tramas de La chica de ayer, que emitirá Antena 3, con una focalización más interesada por el thriller policial que por la crónica costumbrista de barrio. Esta producción bebe en la exitosa Life on Mars británica, que, a su vez, va a dejar de emitirse en su versión adaptada por la cadena estadounidense ABC (en este caso, los derechos de emisión para España los posee Cuatro), a la vista de sus malos resultados de audiencia.

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Una de las series que más insistentemente ha evocado, desde la intemporalidad, el paso del tiempo y la omnipresencia cultural de la televisión (Los Simpson, claro) mantiene unos índices de aceptación media sorprendentes. Y ello, a pesar de la reemisión de sus temporadas en España durante años y años. En una ocasión, Marge preguntó a Homer qué le había hecho al coche, que antes funcionaba. “¡Antes! ¡Antes! ¡Vives en el pasado, Marge!” fue su airada respuesta. El share diario de Los Simpson roza al de Amar en tiempo revueltos, la telenovela-río de TVE1 que se basa en vivir del pasado, proponiendo una recreación a pequeña escala de la vida cotidiana en ese franquismo de transición que fueron los años cincuenta. También bebiendo del pasado, la acumulación nostálgica propuesta por TVE1 en la primera emisión de Los mejores años obtuvo un share del 19´3, y una audiencia de casi tres millones y medio de espectadores, siendo el espacio más visto en su jornada de estreno.

El sistema televisivo permite que los programas de ambientación histórica se sitúen en una bisectriz que, como señala Robin Nelson, oscila entre lo local, lo regional, lo nacional y lo global. El pulgar del televidente –o sea, que vaya hacia arriba o hacia abajo- es parte crucial en este mercado de localismos e intercambios televisivos. Otra cosa es prever cuál será la dirección del dedo en el mando a distancia. Cualquier ejercicio de prospectiva está dominado por variables a veces imponderables, como son el acierto temático, la conveniente adecuación de los códigos estilísticos y semánticos, la eficacia actoral, el combinado entre asimilación y originalidad, o la capacidad ofensiva/defensiva frente a la competencia. A todo ello hay que añadir cuál es el clima hegemónico reinante en los mapas de significación que manejan los espectadores.


Canales internacionales: una proyección al mundo

12 febrero 2009

Una investigación de la Universidad del País Vasco, “Los canales internacionales de TV: una proyección al mundo”, estudia el funcionamiento de los canales internacionales de las televisiones españolas. El análisis de su financiación, audiencias y programación permite entender la realidad actual de estos canales.

Carmen Peñafiel (centro), la directora del estudio

Carmen Peñafiel (centro), la directora del estudio

El trabajo ha sido dirigido por Carmen Peñafiel, profesora titular de Periodismo de la Universidad del País Vasco, con un amplio currículum sobre la tecnología y contenidos audiovisuales. El equipo lo integran los investigadores de la Facultad de Ciencias Sociales y de la Comunicación, Ainhoa Fernández de Arroyabe, Miguel Ángel Casado y Leire Gómez y las sociólogas Mila Amurrio y Ane Larrínaga. La investigación abarca diez canales: TVE (Canal Internacional Europa y Canal Internacional América), Antena 3 (Antena 3 Internacional), Euskal Telebista (Canal Vasco y ETB-Sat), TV3 (TVC Internacional), Televisión Galicia (Galicia TV), Canal Sur (Andalucía TV), Radio Televisión Valenciana (TVVi) y Televisión Canaria Internacional.

Según Carmen Peñafiel, estos canales se caracterizan “por una escasa ambición; la mayor parte de los programas se componen de reposiciones. Son contenidos de producción propia de éxito emitidos en los otros canales del grupo y apenas cuentan con contenidos exclusivos o programas específicos para el canal internacional. Se trata de parrillas diseñadas en función de las posibilidades de programación y no de unos criterios para llegar a una determinada población o para dar una imagen del país”. El estudio concluye que la mayoría de los canales cuenta con un equipo humano muy reducido e escasas infraestructuras para la producción de programas.

Entre los espacios específicamente realizados para estas plataformas sobresalen los de TVG y Canal Vasco (EiTB), que realizan informativos sobre asuntos relacionados con las comunidades de emigrantes. Por otro lado, destaca la amplia presencia de programas culturales y divulgativos sobre los personajes y la historia de la nacionalidad, que definen su identidad cultural.

Los canales internacionales de las televisiones autonómicas emiten principalmente en la lengua propia de su Comunidad; es el caso de Cataluña, Comunidad Valenciana y Galicia; en Euskadi, el canal internacional de EiTB que se dirige a Europa, tiene un 50% de programación en euskera, mientras que Canal Vasco, dirigido hacia América, es mayoritariamente en castellano. En este sentido, Peñafiel subraya la importancia de estos medios para el desarrollo cultural y la normalización lingüística, “aunque la mayoría de estos canales se sitúan lejos de una voluntad de influencia internacional (excepto TVE y Antena 3). Su objetivo principal es llegar a las comunidades de emigrantes en el exterior y ofrecerles la información de su tierra”.

Los investigadores han examinado las opiniones y los usos de la audiencia, mediante decenas de entrevistas a espectadores de diferentes edades, generaciones y países. Realizaron un amplio trabajo de campo en la costa oeste de EE.UU. y Nueva York, Argentina y Francia, centrado en tres comunidades autónomas: Euskadi, Cataluña y Galicia: “Nos encontramos gallegos de cuarta o quinta generación, para los que el lenguaje es un inconveniente –comenta Carmen Peñafiel-. En el caso de la diáspora vasca, el 50% de la programación que el Canal Vasco emite Francia es en euskera y la gran mayoría no lo entiende, ni tampoco en español”.

Estos canales también usan internet para llegar más fácilmente a su audiencia y aprovechan la sinergia del grupo para responder a los intereses de las colectividades fuera de sus fronteras. Los correos electrónicos y la participación en concursos son la única vía de feedback. En los portales se pueden encontrar formatos y apuestas importantes, con mayor volumen de contenidos, de enlaces a programas y número de usuarios. “Sin embargo, aún teniendo claro el tipo de audiencia a la que se dirigen, las televisiones no cuentan con un perfil detallado del público y de sus intereses. La dispersión de la oferta de estos canales, entre cable operadores y plataformas de satélite, dificulta obtener información sobre la audiencia. Los datos son muy dispersos y poco fiables”, añade Peñafiel.

El estudio revela que los canales internacionales generan importantes lazos entre los ciudadanos que viven en el extranjero y su realidad nacional. Llama la atención que los esfuerzos en infraestructuras, sin embargo, no son secundados en el área de contenidos: la mayoría son redifusiones emitidas en otros canales del grupo y apenas hay programas específicamente dirigidos a los espectadores en el extranjero. Se plantea por tanto si la inversión pública en estos canales verdaderamente logra rentabilizarse.


Novedades en las parrillas internacionales

27 enero 2009

En los últimos días, el Nautilus ha navegado por los océanos de medio mundo en busca de novedades. Hemos recorrido las televisiones de Australia, Gran Bretaña, Israel y Dinamarca, para conocer de primera mano algunos de los programas que las televisiones van a lanzar en estos países. Los formatos de telerrealidad se decantan por aspectos positivos y altruistas o buscan la complicidad con los famosos. Nuevas series mezclan lo sobrenatural y lo mágico con la vida ordinaria. Y tampoco faltan las iniciativas que pretenden aprovechar el potencial educativo del medio.

La productora Nordisk Film TV World ha lanzado varios formatos. El programa ‘Construction Nightmares!’ (¡Pesadillas de la construcción!)combina un espacio de reconstrucción de casas con cierto tipo de periodismo de investigación. Se emite en el canal TV2 danés, con una cuota de pantalla del 45.5% en prime time. El programa ayuda a la gente que ha tenido malas experiencias en sus casas con constructores incompetentes. El presentador investiga a los constructores, revela sus malas prácticas y les exige una explicación sobre su actuación improcedente. Mientras, un equipo de profesionales arregla la vivienda de la familia y les resuelve los problemas.

También producido por Nordisk Film TV World, Hell of a Life, (Un infierno de vida) es un programa satírico en el que cuatro de los mejores humoristas se reúnen con los amigos de un personaje famoso y le preparan una serie de sorpresas. Los momentos más embarazosos y los secretos del pasado del personaje dan paso a escenas desternillantes permiten que la audiencia conozca la verdadera faceta del personaje. Pero la venganza será dulce: al final, el programa le permite al personaje en cuestión tener la última palabra. Aunque recuerda un poco al formato de Inocente, Inocente!, la cuidada realización de las sorpresas y el protagonismo de los personajes escogidos (desde un cantante de fama internacional hasta uno de los delanteros más destacados de la liga) dan una vuelta de tuerca al género.

El canal TEN australiano, el Nickelodeon norteamericano y la alemana ZDF, entre otros, apuestan por la serie The Elephant Princess. La serie cuenta la historia de una chica corriente que desarrolla poderes mágicos. La adolescente canta en un grupo con sus amigos y lleva una vida ordinaria. Pero cuando un joven con traje oriental, acompañado de un elefante se presenta en su casa, y le anuncia que ella es la heredera del trono del reino encantado de Manjipoor, su vida se convierte en una aventura constante. La serie, producida por Jonathan M. Shiff Productions, la productora australiana líder en programas de entretenimiento familiar, ha funcionado muy bien entre el público más joven.

En febrero, la BBC-3 estrena Being Human (Ser humano), un drama oscuro e inteligente, que cuenta la vida de unos jóvenes compañeros de piso que intentan vivir una vida ordinaria, a pesar de sus traumas personales. A Mitchell y George les encantan las chicas, la vida social y salir de copas. Michell trabaja en el servicio de limpieza de un hospital y tiene éxito con las mujeres. Ah! Y es un vampiro. Su amigo George trabaja como portero en el mismo hospital. Su vida sufre un trauma desde que rompió con su novia cuando ella descubrió que las noches de luna llena, George se transformaba en hombre lobo. Ahora comparten piso en el que una vez vivió Annie; ella perdió la vida en un accidente de tráfico y ahora, convertida en fantasma, se dedica a incordiarles…

En ocasiones, de una guerra puede salir algo bueno. El Canal 2 de la televisión israelí ha lanzado un programa original. A causa de la guerra con Hamás, los niños del Sur del país no podían ir a clase y pasaban todo el día en sus casas. La idea del programa, Learning Together, (Aprendiendo juntos), resulta muy simple: poner las cámaras en el aula y llevar a la gente más interesante del país para que den una clase sobre el tema que deseen, relacionado con los cursos de la enseñanza secundaria. Cada mañana, el Canal 2 israelí emite varias “clases” a cargo de escritores, un antiguo presidente del país, un premio Nobel, etc. Por ejemplo, Shimon Peres, Premio Nobel de la Paz, impartió una clase sobre ciudadanía. Los niños pueden hacerle preguntas al “profesor invitado” mediante llamadas telefónicas. Se trata de un espacio con un coste muy reducido, y una fórmula inteligente, original y educativa. Claro que no todo es positivo: si miramos al otro lado de la franja de Gaza, la televisión palestina en esa zona no puede emitir, pues fue destruida durante los bombardeos del ejército israelí…


Un programa ayuda a perder peso

9 enero 2009

El canal británico ITV1 lanza una campaña pionera contra la obesidad, The Feel Good factor, en la que participarán tanto personajes famosos como ciudadanos anónimos confabulados para ayudar a los espectadores a perder peso.

Hoy cumplimos cuatro meses de singladura en estas aguas televisivas. Quiero agradecerte tu compañía. Si te gusta lo que encuentras en este blog, puedes votar por El Nautilus en el ranking de Telecinco. ¡Muchas gracias!

El programa de la ITV1 encaja con uno de los propósitos más frecuentes en este comienzo de año: ponernos en forma y perder los kilos de más. The Feelgood Factor es una de las estrellas de la programación de ITV1 durante el primer trimestre de 2009, diseñado como una campaña contra la obesidad, con varios espacios que inundarán la parrilla del canal. Junto con destacadas actuaciones musicales, bailes y grandes dosis de humor, intervendrán expertos en nutrición, que ofrecerán consejos y trucos para perder peso. También contará con pruebas y retos que deberán superar personajes famosos, con el mensaje de vencer la obesidad. El espacio se enmarca en la campaña Change4Life, (“Cambia por la vida”) auspiciada por el gobierno británico, que agrupa a grandes empresas y anunciantes, con el propósito que los ciudadanos mejoren sus hábitos de vida saludable.

El director de eventos y espacios musicales de la ITV, Guy Freeman, afirma que esta campaña pretende convertirse en un acontecimiento nacional, que involucre a toda la población. Para concienciar a la gente del problema, se pondrá en marcha un telemaratón benéfico y solidario. Los participantes se inscribirán en una web y se comprometerán a perder peso durante un periodo de dos meses. Quienes participen, pedirán a sus amigos que les apoyen y donen alguna cantidad por cada kilo que pierdan. Los fondos recaudados se destinarán a las asociaciones benéficas que elija el público.

La actriz Claire Sweeney en una escena del documental

La actriz Claire Sweeney en una escena del documental

La campaña cuenta además con varios espacios complementarios en la programación de ITV. En uno de ellos, la actriz Claire Sweeney va engordando durante varias semanas para que los espectadores conozcan de primera mano cómo afectan a la salud el sobrepeso y la ausencia de una alimentación saludable. En Claire Sweeney: My Big Fat Diet, la audiencia la verá comer todo tipo de cosas a cualquier hora y comprobar cómo sufre las consecuencias. En el experimento, que ha sido emitido esta semana, la actriz gana unos diez centímetros de cintura y acaba con un nivel de colesterol muy alto. También se emitirá el documental “The Truth About Size Zero”, que muestra cómo la cantante Louise Redknapp se somete a un proceso de adelgazamiento severo y revela los riesgos de la obsesión por estar muy delgada.

No es la primera vez que un programa busca concienciar a los espectadores sobre los riesgos de la obesidad. En 2006, el Canal 13 argentino emitió Cuestión de peso, que ya va por su tercera edición y ha sido adaptado por la televisión chilena. Se trata de un reality con unas sencillas reglas de juego: los concursantes, que sufren obesidad, tienen que perder cada semana el 1% de su peso. En este concurso, la audiencia no tiene poder para nominar, ya que la encargada de expulsar cada semana a un concursante es una báscula de precisión. Tampoco hay maletines llenos de dinero ni carreras profesionales a la vista; el premio es mucho más saludable: un tratamiento de por vida para controlar su peso y cuidarse. Durante su paso por Cuestión de Peso, los concursantes tienen a su disposición un equipo de dietistas, nutricionistas, psicólogos, entrenadores y cocineros que les ayudan a cambiar sus hábitos alimenticios y de vida.