Vídeo interactivo: tú eliges cómo avanza la trama

24 octubre 2009

Este film experimental producido en el Reino Unido permite al usuario elegir distintas alternativas en el desarrollo de la acción y finales diferentes en función de las decisiones. La filmación con el estilo del punto de vista de la cámara le da agilidad y dinamismo. Sin embargo, ¿crees que a la audiencia le gusta interactuar con las tramas de ficción? El desarrollo de la ficción interactiva  desde mediados de los años 70 muestra que los usuarios desean interactuar con videojuegos y tramas populares, pero se muestran reacios a estas iniciativas en series y largometrajes.

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Los consumidores no demandan la TV interactiva

17 febrero 2009

La televisión interactiva (TVI) ofrece al espectador una experiencia más intensa, de modo que aquellos que lo deseen puedan interrumpir el flujo principal de un programa, para buscar información adicional o para participar en el mismo, interactuando a través del mando a distancia. De esta forma, los espectadores pueden disponer de una información más acorde con sus gustos y necesidades. Sin embargo, los expertos aseguran que la mayoría de los espectadores no demanda la TVI.

Según The New York Times, los fabricantes de televisiones ahora debaten sobre la conveniencia de que los televisores ofrezcan acceso a internet. No sólo una parte de los servicios limitados que ya ofrecen algunas empresas, sino acceso total, libre de restricciones a todo tipo de contenidos y herramientas. Algunos fabricantes, con el apoyo de Intel, han lanzado ya televisores provistos de chips con capacidad para convertir la pantalla en un ordenador. De acuerdo con Jan Van Bogaert, directivo de Alcatel-Lucent, “los televisores en red proporcionan el mecanismo de conexión entre la pequeña pantalla y el ordenador, ya que permiten la interacción entre todas las aplicaciones del hogar (descarga de música, película, fotos, control de servicios, domótica, programación de grabaciones, etc.)”.

Sin embargo, los representantes de Sony se muestran cautos: “Los consumidores no quieren acceder a internet en sus televisores, sino quieren ver televisión; como mucho, les ofrecemos acceso a vídeos y a algunas aplicaciones sencillas”, afirma Greg Belloni. Algo similar opina Bob Scaglione, directivo de Sharp: “Los consumidores aún no están preparados para acceder al contenido de internet a través de su televisor. Por ahora, lo más importante es ofrecer los contenidos que buscan en televisión, y dejarles navegar en el ordenador”.

El 40% de los espectadores usará el mando a distancia para solicitar más información de cualquier tipo; el 20% navegará por internet mientras ve televisión, y el 25% continuará como espectadores pasivos.

El 40% de los espectadores usará el mando a distancia para solicitar más información; el 20% navegará por internet mientras ve televisión, y el 25% continuará como espectadores pasivos.

Los usuarios asocian la televisión con una experiencia de visionado pasivo, en un entorno relajado. En cambio, el uso de internet requiere una actividad más intensa y activa. También se impone el imperativo económico: lo último que les interesa a las cadenas es perder grandes segmentos de su ya de por sí fragmentada audiencia en su propio terreno: dar facilidades para que en la pausa publicitaria de una serie, por ejemplo, se enganchen a internet y ya no regresen a la serie. Y existe el riesgo de que el acceso a internet permita que los virus dañen el disco duro del televisor o causen serios problemas en su funcionamiento. Imagina si mientras estás viendo un partido de fútbol, el televisor “se cuelga”, como sucede a menudo con el ordenador…

La TVI constituye un canal para la distribución de un amplio abanico de contenidos multimedia, cuyas aplicaciones se adaptan gradualmente a las necesidades de los usuarios. De acuerdo con David Card, analista de la consultora Forrester Research, “la convergencia tiene que ver más con los hábitos y conductas que con el software y el hardware. El tema clave no es si la televisión o el ordenador dominarán en el hogar. El debate realmente está en lo que la gente hará con los aparatos de que dispongan”. Según Card, los consumidores tienen interés en complementar las noticias que reciben en los informativos de TV: El 40% de los espectadores usará el mando a distancia para solicitar más información; el 20% navegará por internet mientras ve televisión, y el 25% continuará como espectadores pasivos.

Los jóvenes, acostumbrados a los videojuegos y a internet, exigen una interactividad cada vez mayor.

Los jóvenes, acostumbrados a los videojuegos y a internet, exigen una interactividad cada vez mayor.

Otros estudios, realizados por Media Metrix y Nielsen Media Research, permiten establecer tres conclusiones principales:
-La mayoría de los usuarios otorgan distintas funciones al ordenador y a la televisión. El ordenador se considera primordialmente un instrumento para obtener información, mientras que la televisión se entiende como un medio de entretenimiento y relajación.
-Gran parte de los datos obtenidos sobre los nuevos medios se contradicen con otros datos cuantitativos de mayor fiabilidad. Estos últimos indican que la mayor parte de los usuarios de PC no han reducido su consumo televisivo de forma significativa y que los jóvenes no han desertado de la televisión.
-Las estimaciones generales sobre el consumo de medios para el conjunto de la población no resultan especialmente útiles en este ámbito, porque se trata de un mercado muy segmentado. Los datos sugieren que se producirá una convergencia entre los usuarios del ordenador y de la televisión, en algunos segmentos, durante periodos concretos.

La TVI, con el vídeo “bajo demanda” como parte básica de su oferta, proporciona una amplia capacidad de actuación al espectador, no sólo al seleccionar las informaciones o servicios, sino también al poder alterar los contenidos. Ello supone un cambio total del modelo televisivo convencional: la conversión de una economía de oferta en una regida por la demanda, la cercanía entre emisor y receptor, conocer los deseos de estos últimos o ceder al espectador la función de programar.

La dimensión interactiva de la televisión digital crece progresivamente, aunque, las cadenas de televisión tardarán en obtener el máximo rendimiento de los recursos interactivos, hasta que un amplio sector de los usuarios cambie su modo de consumir y manejar los contenidos. Sin embargo, las generaciones más jóvenes, acostumbradas a los videojuegos y a internet, exigen una interactividad cada vez mayor. Por ello, según afirma David Docherty, el director de Nuevos Servicios de la BBC, “las plataformas digitales están desarrollando servicios interactivos que permitan al espectador influir en el transcurso de un programa. La capacidad de elección crecerá enormemente conforme entendamos lo que la gente quiere de nosotros en los próximos cinco años”.


Canales internacionales: una proyección al mundo

12 febrero 2009

Una investigación de la Universidad del País Vasco, “Los canales internacionales de TV: una proyección al mundo”, estudia el funcionamiento de los canales internacionales de las televisiones españolas. El análisis de su financiación, audiencias y programación permite entender la realidad actual de estos canales.

Carmen Peñafiel (centro), la directora del estudio

Carmen Peñafiel (centro), la directora del estudio

El trabajo ha sido dirigido por Carmen Peñafiel, profesora titular de Periodismo de la Universidad del País Vasco, con un amplio currículum sobre la tecnología y contenidos audiovisuales. El equipo lo integran los investigadores de la Facultad de Ciencias Sociales y de la Comunicación, Ainhoa Fernández de Arroyabe, Miguel Ángel Casado y Leire Gómez y las sociólogas Mila Amurrio y Ane Larrínaga. La investigación abarca diez canales: TVE (Canal Internacional Europa y Canal Internacional América), Antena 3 (Antena 3 Internacional), Euskal Telebista (Canal Vasco y ETB-Sat), TV3 (TVC Internacional), Televisión Galicia (Galicia TV), Canal Sur (Andalucía TV), Radio Televisión Valenciana (TVVi) y Televisión Canaria Internacional.

Según Carmen Peñafiel, estos canales se caracterizan “por una escasa ambición; la mayor parte de los programas se componen de reposiciones. Son contenidos de producción propia de éxito emitidos en los otros canales del grupo y apenas cuentan con contenidos exclusivos o programas específicos para el canal internacional. Se trata de parrillas diseñadas en función de las posibilidades de programación y no de unos criterios para llegar a una determinada población o para dar una imagen del país”. El estudio concluye que la mayoría de los canales cuenta con un equipo humano muy reducido e escasas infraestructuras para la producción de programas.

Entre los espacios específicamente realizados para estas plataformas sobresalen los de TVG y Canal Vasco (EiTB), que realizan informativos sobre asuntos relacionados con las comunidades de emigrantes. Por otro lado, destaca la amplia presencia de programas culturales y divulgativos sobre los personajes y la historia de la nacionalidad, que definen su identidad cultural.

Los canales internacionales de las televisiones autonómicas emiten principalmente en la lengua propia de su Comunidad; es el caso de Cataluña, Comunidad Valenciana y Galicia; en Euskadi, el canal internacional de EiTB que se dirige a Europa, tiene un 50% de programación en euskera, mientras que Canal Vasco, dirigido hacia América, es mayoritariamente en castellano. En este sentido, Peñafiel subraya la importancia de estos medios para el desarrollo cultural y la normalización lingüística, “aunque la mayoría de estos canales se sitúan lejos de una voluntad de influencia internacional (excepto TVE y Antena 3). Su objetivo principal es llegar a las comunidades de emigrantes en el exterior y ofrecerles la información de su tierra”.

Los investigadores han examinado las opiniones y los usos de la audiencia, mediante decenas de entrevistas a espectadores de diferentes edades, generaciones y países. Realizaron un amplio trabajo de campo en la costa oeste de EE.UU. y Nueva York, Argentina y Francia, centrado en tres comunidades autónomas: Euskadi, Cataluña y Galicia: “Nos encontramos gallegos de cuarta o quinta generación, para los que el lenguaje es un inconveniente –comenta Carmen Peñafiel-. En el caso de la diáspora vasca, el 50% de la programación que el Canal Vasco emite Francia es en euskera y la gran mayoría no lo entiende, ni tampoco en español”.

Estos canales también usan internet para llegar más fácilmente a su audiencia y aprovechan la sinergia del grupo para responder a los intereses de las colectividades fuera de sus fronteras. Los correos electrónicos y la participación en concursos son la única vía de feedback. En los portales se pueden encontrar formatos y apuestas importantes, con mayor volumen de contenidos, de enlaces a programas y número de usuarios. “Sin embargo, aún teniendo claro el tipo de audiencia a la que se dirigen, las televisiones no cuentan con un perfil detallado del público y de sus intereses. La dispersión de la oferta de estos canales, entre cable operadores y plataformas de satélite, dificulta obtener información sobre la audiencia. Los datos son muy dispersos y poco fiables”, añade Peñafiel.

El estudio revela que los canales internacionales generan importantes lazos entre los ciudadanos que viven en el extranjero y su realidad nacional. Llama la atención que los esfuerzos en infraestructuras, sin embargo, no son secundados en el área de contenidos: la mayoría son redifusiones emitidas en otros canales del grupo y apenas hay programas específicamente dirigidos a los espectadores en el extranjero. Se plantea por tanto si la inversión pública en estos canales verdaderamente logra rentabilizarse.


Spots creados por los telespectadores: la experiencia “Doritos”

9 febrero 2009

El 4 de febrero, durante la Super Bowl, se emitieron dos spots de Doritos, la marca de snacks propiedad de Matutano (y Pepsico), que figuraron entre los anuncios mejor valorados por la audiencia. Hasta aquí nada del otro mundo. La peculiaridad es que ambos anuncios habían sido elaborados por los propios espectadores en un concurso organizado a través una web de la marca, lo que muestra las posibilidades creativas de los usuarios y de la colaboración entre los medios online y offline.

Ambos spots de Doritos ocuparon el segundo y tercer lugar, según una encuesta realizada por Nielsen sobre el anuncio preferido por los espectadores durante la Super Bowl. La experiencia de Doritos ejemplifica la combinación eficaz de la TV e internet. El procedimiento para seleccionar el anuncio ganador surgió de la colaboración entre Yahoo Video y la compañía de snacks, a través de un sitio web denominado Crash the Super Bowl, donde los usuarios podían enviar sus propuestas. Los resultados son impresionantes: 1060 vídeoanuncios publicados, cuatro finalistas que se han embolsado 10.000 dólares y los ganadores del primer spot, los hermanos Joe y Dave Herbert, cuya carrera como creativos publicitarios no ha hecho más que empezar.

Experiencias anteriores
El modelo VCAM (Viewer Created Ad Message), desarrollado por CurrentTV, fue una de las experiencias pioneras en este sentido. Desde 2007, el canal de televisión creado por el ex-vicepresidente Al Gore solicita a los espectadores que elaboren anuncios para determinados anunciantes. El eslogan: “Sé creativo y rompe moldes. Haz los anuncios que quieras ver, no los que ya has visto”. Aquellos anuncios seleccionados y emitidos por el canal reciben 2.500 dólares y si al patrocinador le gusta y decide utilizarlo en otros medios, sus autores reciben hasta 60.000 dólares. Las campañas de VCAM hasta ahora ya han producido anuncios para Nikon, Hewlett Packard, L’Oreal y Toyota.

En enero de 2007, Nike también invitó a los espectadores a crear sus propios vídeos a partir de clips de un spot que promueve la línea de calzado deportivo Air Force 25. La agencia neoyorquina Sarkissian Mason elaboró para Nike una aplicación con los clips del anuncio. La empresa puso férreas restricciones, de modo que los usuarios no podían agregar textos, imágenes ni música propios; ni superar los 60 segundos de duración; y debían acabar sus vídeos con el logo y el eslogan oficial del producto. Los videos podían descargarse de la Red, y enviarse por correo electrónico o por teléfono móvil.
El fabricante de chocolates Cadbury utilizó una estrategia similar con el famoso spot en el que aparecía un gorila que toca la batería al son de la canción In the air tonight de Phil Collins y cierra las imágenes con el eslogan “A glass and a half full of joy”. En ningún momento se muestra la imagen del chocolate, cuyo logotipo sólo aparece al final del spot, aunque se sugiere que el gorila está tomando uno antes de comenzar a tocar. El éxito de esta campaña se concretó en los más de siete millones de visionados en YouTube, en donde también es posible ver más de 100 versiones del spot creadas por los propios usuarios y la web creada para la ocasión, con otras versiones del anuncio elaboradas por el público. En la actualidad, Cadbury difunde online otro divertido spot titulado “El retrato”.

La moda de reconstruir vídeos sobre la base de otros es un fenómeno popular en YouTube, cuyos usuarios usan distintos clips y los combinan con música para crear sus propias compilaciones. La gran mayoría de esas creaciones se integra con usos no autorizados de imágenes, vídeo y música.

Oportunidad de negocio

El sector de los medios de comunicación debate cómo hacer frente a la creciente pujanza de los contenidos creados por el usuario. Según un estudio de Accenture, más de la mitad de los encuestados (57%) considera el rápido crecimiento de este fenómeno como uno de los tres grandes retos a los que se enfrenta el sector. Y no creen que se trate de una moda pasajera: el 70% considera que los contenidos generados por los usuarios seguirán creciendo.

Según el estudio Beyond the Hipe: How Content and Technology are redefining Media, los directivos de los medios valoran las oportunidades de negocio en los contenidos generados por usuarios. El 68% de los encuestados cree que sus empresas podrán sacar provecho de este fenómeno, ya sea mediante publicidad y patrocinio (62%), suscripciones (21%) y ofertas de pago por uso (18%). Un 24% de los encuestados no sabe cómo beneficiarse de este negocio. Los directivos confían, sobre todo, en el potencial de los cortometrajes (53%), pero también creen que los videojuegos (13%), los largometrajes (11%), la música (11%) y la publicación para el consumidor final (9%) pueden funcionar como motor de ingresos.

Una de las consecuencias de “la experiencia Doritos” es que los buenos anuncios no siempre necesitan un elevado presupuesto para tener éxito, sino que “menos es más”, y una idea genial, aunque esté producida con escasos medios, puede triunfar. Si logras crear un spot con situaciones divertidas y frases ocurrentes, que llamen la atención y rompan la monotonía de los anuncios convencionales, el resultado puede ser fascinante. Si no, que se lo pregunten a los creadores del spot ganador de Doritos.


Violencia en TV: más allá de los tópicos

5 febrero 2009

“¿Qué pensáis de la violencia en televisión? ¿Hay poca o mucha violencia? ¿Dónde aparece sobre todo? ¿Qué efectos tiene?” Un equipo de investigadores de la Universidad Complutense ha analizado cómo reciben los espectadores la violencia emitida por televisión, cómo la interpretan y qué efectos emocionales les produce cuando la ven.

Los expertos trabajaron con dos tandas de ocho grupos de discusión. En los primeros, los espectadores no habían visto ninguna escena de violencia. Fue una conversación suscitada en torno a varias preguntas para calibrar sus impresiones. Hablaron de todo tipo de programas para que dijeran si había violencia en los informativos, en programas de humor, en películas, etc.

Concepción Fernández Villanueva acaba de publicar “Los espectadores ante la violencia televisiva: funciones, efectos e interpretaciones situadas”. La responsable del estudio es directora del Departamento de Psicología Social de la Universidad Complutense de Madrid. Esta investigadora cuenta con un amplio currículum, con investigaciones centradas en el ámbito de la violencia en general y, en particular, en violencia juvenil y violencia de género. El equipo de investigación que ha elaborado este trabajo lo integran también Juan Carlos Revilla, Roberto Domínguez Bilbao y Andrés Almagro.

Fernández Villanueva explica que diferenciaron entre menores de 25 años y mayores de 40 que tuviesen hijos, “porque pensamos que la recepción de violencia tiene mucho que ver si tienes hijos por la cuestión de la protección de la infancia. En la segunda tanda, los espectadores habían visto antes escenas de violencia grave y leve, y luego se hicieron los grupos. Esa fue la fuente de la investigación, mediante un análisis de contenido y de discurso de sus aportaciones”.

La valoración del espectador depende del contexto social, con quién vea la televisión, con quién la comente, etc. Por eso, aclara Villanueva, “hemos huido de una conclusión condenatoria o absolutoria, porque hay una enorme variabilidad acerca de los posibles efectos de la violencia en los distintos tipos de programa. En los informativos es muy diferente de la ficción. La violencia se ve bajo la modalidad de “realidad”, con frecuencia está deslegitimada y esa legitimación se ve muy claramente, mientras que en las películas no se ve de modo tan claro”.

La directora de la investigación sostiene que los espectadores son muy sutiles, y además de escenas explícitas de violencia física o de insultos, captan actos de racismo, discriminación o sexismo: “Hay sensibilidad hacia la violencia más sutil, aunque está mediatizada por las propias características de cada individuo y su entorno. Por ejemplo, las mujeres tienen una posición distinta hacia los actos de violencia de género… Los jóvenes suelen ser bastante sensibles hacia la violencia contra los animales, porque tienen una mayor conciencia ecológica”.

La violencia en TV está fuertemente masculinizada, no sólo en cuanto a agresores (en más del 75% de los actos, el agresor es hombre), sino también entre las víctimas (casi el 70%). Las mujeres reciben más violencia física de la que causan como agresoras, y en contraste, los hombres reciben mayor violencia social que la que ejercen como agresores. Abundan los casos de violencia masculina en grupo.

El estudio cuantitativo se basa en un análisis de contenido de 180 horas de grabación aleatoria de programas de las cadenas nacionales y algunas autonómicas en 2000, 2005 y 2007. Los resultados reflejan que la alta tasa de actos de violencia que se emiten va en aumento a lo largo de los años. “Esta alta tasa de violencia, aclara Villanueva, no es el resultado más importante, comparado con los datos sobre consecuencias y sobre legitimación y deslegitimación. Sólo el 23,5% de los agresores reciben consecuencias claramente negativas por su acción; y el resto, o bien consigue algo positivo o, al menos, ninguna sanción o castigo. De este modo, la violencia aparece como “funcional” para el que la realiza. La legitimación es muy alta (alrededor del 40%), pero también es muy alta la presentación de violencia como deslegitimada (más o menos otro 40%) que se presenta como indeseable. Y, sobre todo, la cantidad de actos parcialmente legitimados y deslegitimados. Ahí reside la importancia de las interpretaciones de los espectadores”.

La violencia en TV puede aparecer legitimada o embellecida. Los expertos consideran que la legitimación es un elemento mucho más importante que la cantidad de violencia. “Es precisamente en la legitimación donde reside la fuerza más importante, porque facilita que los espectadores se identifiquen con ese tipo de violencia que se legitima, tanto para bien como para mal”, –explica Villanueva-, “porque la violencia que aparece deslegitimada y sancionada, que es mucha, también tiene el efecto contrario. La violencia deslegitimada en principio no tiene por qué imitarse, sino que más bien tiene el efecto positivo de que los espectadores reflexionen y se alejen de la posibilidad de cometer ese tipo de violencia”.

Concepción Fernández Villanueva

Concepción Fernández Villanueva

A los productores y programadores de televisión, Fernández Villanueva les recomienda que intenten explicar por qué se producen los actos de violencia. “Se da demasiada importancia a la repetición de escenas que muestran y probablemente habría que mostrar menos y explicar más. Y ser claros en cuanto a la legitimación. No es tan importante la cantidad de violencia como la forma en que se muestra. Hemos visto en nuestras investigaciones que mostrar la violencia en televisión puede tener también una función de sensibilización hacia los demás, lo que se puede llamar la identificación con el “sufrimiento distante”. No se trata de mostrarla como un espectáculo sino aportar el contexto, el por qué se produce y añadir todos los factores explicativos. El espectador se protege de los efectos emocionales inmediatos, que son sin duda desagradables, pero no por ello se elimina su posible efecto positivo, porque esos sentimientos pueden ser la base de que surjan reflexiones sobre lo que se puede hacer para evitar la violencia”.


Jóvenes interactivos

13 enero 2009

Un estudio publicado por el Consejo Audiovisual de Navarra examina los jóvenes y el ocio digital. El informe ofrece abundante información sobre cómo se relacionan niños y jóvenes con diversas pantallas: televisión, internet, videojuegos y teléfonos móviles, sin olvidar otras cuestiones, tales como su transformación en consumidores y la influencia de la publicidad.

”Nos encontramos en medio de una revolución tanto tecnológica como cultural, y los niños y jóvenes están a la vanguardia de esta revolución”, afirma Ellen Wartella, de la Markle Foundation, en el prólogo del estudio. Niños y jóvenes de hoy viven en un mundo altamente tecnificado, con un acceso a los dispositivos y a las redes que en muchos casos supera al de sus padres. Ello plantea no pocos retos desde el momento en que los jóvenes se muestran especialmente entusiastas con el uso de estos dispositivos. “La Generación Interactiva frente a un nuevo escenario de comunicación. Retos sociales y educativos” (pdf) ha sido elaborado por los profesores Xavier Bringué, Charo Sádaba y Julián Rodríguez, quienes ofrecen un exhaustivo diagnóstico de la situación y certeras recomendaciones.

Desde el punto de vista educativo, los cambios plantean retos apasionantes: ¿es posible educar a una generación que va a tener que enfrentarse a un mundo que no conocemos? ¿Son la inmediatez, la velocidad, compatibles con la calma y el esfuerzo que requiere la labor educativa? La investigación recoge una extensa encuesta online aplicada a más de 10.000 alumnos, desde los últimos cursos de Primaria hasta 2º de Bachillerato, desde los 10 años hasta los 18.

Entresaco algunas conclusiones que hablan por sí solas:

* La adicción a Internet es una de las grandes preocupaciones de padres y educadores. Y no parece vana: un 55,3% de los encuestados afirma conocer a alguien ‘enganchado’ a la Red. Este dato, sin duda, es relevante porque quiere decir que algún compañero suyo lo está.

* Mientras navegan, a un 32% de los jóvenes sus padres les preguntan ‘qué están haciendo’. El 30% de los padres, si atendemos a las respuestas de sus hijos, ‘echan un vistazo’. Tan solo al 10% le ayudan sus padres mientras navega por la Red. Únicamente en el 7,6% de los casos los padres están en la misma habitación que su hijo mientras navega.

*Cuando se les preguntan sus preferencias entre internet y las demás pantallas, los resultados son: un 37% lo prefiere a la televisión (a ésta, un 30%); el 38% prefiere el móvil a la Red (el 36%). Entre la televisión y los videojuegos, la primera se lleva la palma, con un 53% de las preferencias frente al 30% que escoge los segundos. Y la “batalla” entre la televisión y el móvil, también la gana la primera: un 39% se quedaría en casa viendo la TV antes que hablando por el móvil (un 37%).

*El 76,7% de los hogares cuenta con dos o más televisores. La cifra por sí sola da una idea de la importancia que ha alcanzado este medio de comunicación en la actualidad. El desglose indica que el 36,7% tiene dos televisores, el 27,5% de los hogares cuenta con tres y el 12,5% con cuatro aparatos de televisión.

*¿Dónde están situados todos estos televisores? La mayor parte de ellos en la sala de estar, concretamente así lo dice el 89,3% de las respuestas. La habitación de los padres también es otro lugar común, si nos atenemos a los resultados, pues hay televisores en el 41,5% de ellas. La cocina es otro lugar frecuente: hay un 32,2% de respuestas que así lo afirman. Y otro dato importante: el 22,4% de los chavales declara que tiene televisor en su habitación, y también el 15% de sus hermanos en la suya.

* El consumo de televisión está repartido entre semana y el fin de semana: llama la atención que es la pantalla que más se usa todos los días (tan sólo un 7,3% declara no verla entre semana). Sin embargo, al igual que en los videojuegos, el fin de semana la televisión se consume durante más tiempo, en este caso significativamente más.

* Es llamativo también el dato de si la ven solos o acompañados, porque el 51,4% afirma verla sin compañía alguna. Aunque luego, otros datos vienen a matizar el anterior: casi el 60% la ve con su padre; el 65,5% con su madre, y el 70,5% con algún hermano. También a veces ven la televisión con amigos, concretamente, el 28,7% de ellos.

*También se les preguntó si simultanean ver la televisión con otras actividades. La principal es comer: en el 59,2% de los casos. Un 12,7% dice que hace los deberes acompañado de una televisión mientras duermen o están en la cama, un 19%. Sólo un 6,1% estudia a la vez y un 11,6% mientras navega por internet.

Numerosos investigadores, entre los que destacan Tíscar Lara y Juan Freire, prestan cada vez más atención a cómo los adolescentes usan las nuevas tecnologías y los sistemas de aprendizaje informal. La generación que hoy contemplamos como niños y jóvenes es la primera que ha crecido en un entorno donde las tecnologías de la información y de la comunicación son omnipresentes. Para ellos, las tecnologías interactivas son totalmente naturales y están integradas en la realidad cotidiana. No han sufrido, como los adultos, los procesos de adaptación a la realidad digital, por lo que su orientación a la tecnología es mucho más espontánea y flexible. Son poco conscientes de los problemas que la tecnología resuelve y también de los que genera. Al fin y al cabo, no conciben un mundo sin tecnología.

En muchos casos, la televisión se ha vuelto la niñera de los pequeños, dócil instrumento que entretiene mientras los padres se dedican a otros asuntos. Ya no juegan, ni hablan con los chicos; la cajita mágica se encarga. La convivencia de este grupo de edad con los dispositivos digitales es intensa: los tienen a su disposición y, aun dentro del hogar, la tecnología les permite asomarse a mundos lejanos y desconocidos. Este uso caracteriza a la nueva generación interactiva, con rasgos que la convierten, en algunos aspectos, significativamente diferente a las de sus padres y educadores.


La Generación M es Multitarea

9 octubre 2008

Si el mando a distancia cambió en su día la forma de ver TV, ahora el móvil e Internet están creando una generación de zapeadores compulsivos que utilizan varios medios a la vez en busca de nuevas experiencias. Los adolescentes (13 a 18 años) constituyen el grupo más dinámico y sus hábitos de consumo televisivo están cambiando enormemente.

Los jóvenes consumen varios medios simultáneamente

Los jóvenes consumen varios medios simultáneamente

Cada vez que comienza un curso suelo hacer una encuesta entre mis alumnos de Periodismo en la Universidad Miguel Hernández de Elche. Contiene una serie de preguntas para conocer cómo es la nueva generación que se incorpora a las aulas: por qué quieres ser periodista, qué sitios web/diarios/canales de TV y emisoras de radio frecuentas, los periodistas que admiras, tus novelas y películas favoritas… Una de la preguntas indaga acerca de cuánto tiempo al día dedican a consumir televisión, radio, Internet y prensa. No revelo ningún misterio si digo que, en los últimos cuatro años, crece el porcentaje de jóvenes que navegan por Internet y ven televisión, mientras que desciende el consumo de radio, prensa y lectura de libros. Un síntoma llamativo es que cada vez más son los que realizan dos o más actividades al mismo tiempo. La Generación M es Multitarea.

Hace poco más de un año, el estudio mundial Circuits of Cool/Digital Playground sobre cómo niños y jóvenes interactúan con la tecnología digital, realizado por MTV y Nickelodeon, en colaboración con Microsoft Digital Advertising Solutions, daba algunas pistas interesantes:
– Un joven de la Generación M tiene 94 números en su agenda del móvil, 78 amigos en un servicio de mensajería instantánea y 86 personas en su red social. A pesar de esta inmersión tecnológica, el 59% de los niños de 8 a 14 años prefiere la televisión al ordenador, y sólo el 20% de los jóvenes de 14 a 24 años admite estar interesado en la tecnología. Son expertos multitarea, capaces de filtrar distintos canales de información. El estudio indica que los amigos influyen tanto como los vendedores y las marcas. A los jóvenes no les gusta la tecnología por sí misma, les gusta la manera en que les permite comunicarse, expresarse y entretenerse. Según el estudio, las actividades que más les gustan son: ver televisión (85%), escuchar música (70%), salir con sus amigos (68%), los videojuegos (67%) y navegar por internet (51%).

Los hábitos de los telespectadores de entre 13 y 18 están mutando

Los hábitos de los telespectadores de entre 13 y 18 están mutando

Aunque aún no existen muchos datos fiables, los hábitos de los telespectadores de entre 13 y 18 años están experimentando mutaciones interesantes:
Crecen los consumidores simultáneos de varios medios. Navegan en Internet, están conectados al Messenger, hablan por el móvil o envían SMS mientras ven la televisión.
• La AIMC (Asociación para la Investigación de Medios de Comunicación) indica que el nivel más alto de difusión de Internet en España corresponde a los menores de 25 años y alcanza cuotas superiores al 80%, sin embargo, la penetración en edades superiores es inferior y su tasa de crecimiento mucho más baja.
• Según datos del INE, más del 85% de jóvenes entre 10 y 15 años utiliza regularmente un ordenador y se conecta a Internet con regularidad, y el 62% tiene teléfono móvil. Cuando estas personas lleguen a la edad adulta no concebirán una realidad en la que la tecnología no esté presente.
• Destaca un segmento de zapeadores que nunca aguanta un programa hasta el final, sino que “picotea” fragmentos: en cuanto les aburre lo que están viendo, saltan a otro canal, en busca de lo más impactante en cada momento.

Mantener entretenido a un espectador joven a lo largo de los bloques de un programa resulta cada vez más complicado. Conscientes de ello, las productoras desarrollan formatos con diversos mini-clímax y con ganchos que anuncian el “no se vayan, todavía hay más”. El lenguaje audiovisual se vuelve cada vez más fragmentado. Los planos cambian vertiginosamente, con duraciones que oscilan entre uno y tres segundos, al más puro estilo de la MTV. Continuamente entran personajes en el plano y sus diálogos no dan respiro a nuestros oídos. Se trata de una combinación de mutitarea y atracción constante, donde no es posible distraerse porque en cada momento algo está sucediendo ante nosotros: planos, movimiento, palabras, música, sonido ambiente… Este consumo puede estar afectando al modo en que los jóvenes asimilan la información y su capacidad de aprendizaje.

Crece la separación entre las preferencias de ambas generaciones

Crece la separación entre las preferencias de ambas generaciones

Los adolescentes disponen de una gran variedad de opciones multimedia, y conforman una audiencia fragmentada, volátil e hiperactiva. Y sus gustos apenas suelen coincidir con los de sus padres, por lo que la separación entre las preferencias de ambas generaciones es cada vez mayor. Además, los jóvenes adquieren pronto un alto grado de control en el uso de las nuevas tecnologías, y en este ámbito, los padres suelen salir perdiendo: el segmento de entre 50 y 65 años es el que peor domina estos aparatos.

En palabras de Inma Tubella, rectora de la Universidad Oberta de Catalunya, “estamos ante un cambio cultural y de valores. La generación digital, la que ha hecho de la Red una forma de ser y de relacionarse, comparte, coopera, crea y difunde sin esperar nada a cambio”. Según un estudio (pdf) del investigador de Civértice, Xavier Bringué, este nuevo escenario “plantea riesgos y oportunidades hasta ahora desconocidos. La piratería y el respeto a la propiedad intelectual, la borrosa frontera entre lo ilegal y lo nocivo, el acceso a contenidos violentos, xenófobos o pornográficos, etc. han puesto en guardia a casi todos los actores sociales y educativos”.

Hasta pronto.