Cámara oculta: ¿periodismo o espectáculo?

En el medio televisivo, algunos reportajes de investigación utilizan la cámara oculta para lograr determinadas informaciones. La semana pasada, el Supremo adelantó el sentido de una condena a Canal 9 por emitir un reportaje elaborado por El Mundo TV. En el reportaje, una mujer que ejercía la naturopatía fue grabada sin ella saberlo por una periodista que se hizo pasar por una paciente. El Tribunal Supremo ha establecido que la difusión en televisión de imágenes captadas con aparatos ocultos de captación de imagen y voz, sin consentimiento del interesado, supone una intromisión ilegítima en la esfera de la intimidad que no está justificada por el ejercicio del derecho a comunicar libremente información.

¿Hasta dónde está justificado el uso de la cámara oculta? Según la asociación profesional Investigative Reporters and Editors, el periodismo de investigación consiste en “informar, mediante el trabajo y la iniciativa propia, sobre asuntos de importancia que algunas personas y organizaciones desean mantener en secreto. Contiene tres elementos básicos: la investigación surge del trabajo del reportero; los hechos que se cubren revisten importancia para el lector o espectador; y alguien intenta evitar que el público tenga conocimiento de esos hechos”.

El uso de la cámara oculta está generando un debate entre los profesionales

El uso de la cámara oculta está generando un debate entre los profesionales

En ocasiones la cámara oculta se emplea como un medio para desvelar unos hechos ocultos o buscar unas pruebas que confirmen una investigación periodística. En otras, en cambio, funciona como un cebo que engancha a la audiencia, pero que dista mucho de ofrecer una investigación relevante. Las televisiones han utilizado cámaras ocultas en los probadores de un centro comercial, en un supermercado o en lugares públicos. Son microcámaras de hasta 10 x 10 cm que graban imágenes de baja calidad, pero alta precisión. Su reducido tamaño permite ocultarlas entre la ropa (en una corbata, en la hebilla de un cinturón, o dentro de un falso walkman). Utilizan una lente gran angular que permite mayor amplitud de campo para que toda la escena quede dentro del cuadro.

El uso de la cámara oculta está generando un debate entre los profesionales. El realizador de TVE Miguel Ángel Nieto considera que algunas producciones con cámara oculta “disfrazan de periodismo de investigación algo que se plantea como espectáculo televisivo y capitalizan la palabra “investigación”. Una de las productoras que emplea de forma habitual la cámara oculta es El Mundo TV (recordarán reportajes como “El escándalo de Miss España” y “La gran mentira del corazón”). Su director, Melchor Miralles, ha expresado su “discrepancia radical” con el criterio del Supremo y ha adelantado que recurrirán la sentencia al Tribunal Constitucional y a instancias judiciales europeas: “es legítimo el uso de la cámara oculta y la ocultación de la identidad del periodista. Prima el derecho a recibir información”. Sin embargo, Rafael Robledo, exdirector de Línea 900 (TVE) muestra sus cautelas: “Utilizamos la cámara oculta sólo con relativa frecuencia, porque soy enemigo de esa forma de conseguir la información. Sólo la usamos ante un delito o una falta grave que justifique el derecho que todo el mundo tiene a saber que le están grabando. La cámara oculta debe ser un medio, no la noticia. Es peligrosa desde un punto de vista ético y no siempre legítima”.

La línea que separa el uso sensacionalista frente al responsable y justificado se vuelve cada vez más tenue. El espectador puede llegar a un nivel de saturación por el uso gratuito de una técnica que puede vulnerar el derecho a la intimidad y al honor. La cámara oculta ha de emplearse restrictivamente, para evitar que se convierta en un recurso para generar audiencia a cualquier precio. En este sentido, los periodistas norteamericanos desde hace años debaten sobre los estándares éticos y profesionales para emplear la cámara oculta. Fruto de este debate, la Society of Professional Journalists plantea dos casos extremos:

La cámara oculta ha de emplearse restrictivamente

La cámara oculta ha de emplearse restrictivamente

a) El uso justificado de la cámara oculta, caracterizado por los siguientes rasgos:
– En cuanto al objeto: La información obtenida es de enorme importancia e interés público; afecta a un amplio número de personas y elevadas sumas de dinero, o puede generar graves consecuencias.
– En cuanto al modo: Se agotan las alternativas para lograr la información y los periodistas están dispuestos a revelar al público las razones que justifican emplear la cámara oculta. Se adopta un proceso serio de reflexión en la toma de decisiones.
– Se exige la supervisión del director de informativos antes de iniciar cualquier grabación de este género. El daño previsible de la información que se emite debe superar cualquier daño causado al violar la intimidad de las personas grabadas con cámara oculta. Por ejemplo, en el caso de un reportaje sobre una clínica falsa, en la que los médicos estafaban a los pacientes, el productor utilizó considerable tiempo y dedicación para superar las dificultades técnicas y legales, y mostrar así la envergadura del escándalo.

b) El uso injustificado:
– Por su objeto: la cámara oculta se usa para grabar asuntos triviales, sin un motivo proporcionado. Previamente, no se emplean medios alternativos para recabar esa información.
– Por el modo: se graba a la ligera, sin las precauciones debidas y se actúa sin respetar la intimidad o la vida privada. Tampoco se informa a la audiencia sobre las circunstancias de la grabación.
– Por el lugar: se graba en un lugar privado, por lo que se quebranta el derecho a la intimidad.

En el fondo, lo que está en juego es la credibilidad de los servicios informativos y las productoras que realizan este tipo de reportajes. La misión del periodista no equivale a la del espía ni detective, aunque en ocasiones use algunas técnicas utilizadas en estos oficios. Ocultar la identidad periodística presupone engañar a alguien y la sociedad exige un precio por ello.

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2 Responses to Cámara oculta: ¿periodismo o espectáculo?

  1. alberto_nahum dice:

    Bravo, capitán Nemo, bravo. No se puede decir mejor.

    El abuso ha vaciado de contenido una herramienta que, en ocasiones, sí es legítima. O era legítima. En este periodismo del “todo vale” no está de más que la Justicia marque algunos límites ante el abuso. Ya les oigo rugir su manido “ataque contra la libertad de prensa”…

  2. Feliz Navidad dice:

    La verdad es que tienes razón. Muchas cadenas (telecinco, Antena 3, Canal 9, ETB…) han ido demasiado lejos con la cámara oculta, para montar historias truculentas o enganchar a la gente… No me gusta.

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